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Archive for April, 2014

La mamá del realismo mágico: La niña Luisa

Posted on: April 30th, 2014 by Alfredo Lopez

Menuda y aparentemente frágil, Luisa Santiaga Márquez Iguarán llevaba aquel gen supersticioso que años más tarde su hijo convertiría en las bases del Realismo Mágico. Hija de un coronel de origen andaluz, creció en los suelos áridos de la Guajira. Testigo del milagro del hielo y madre de trece hijos (once biológicos y dos que sumó su marido por fuera), fue ella quien cultivó en su primogénito el amor por los relatos orales.

“¿Qué espera ahora que su hijo recibió el Nobel?”, le preguntó un periodista en 1982. Ella respondió: “¡Que me arreglen el teléfono!”. Pasaron 180 minutos y le restablecieron el servicio que llevaba más de tres meses cortado.

Le gustaba describir lo sobrenatural y su propio hijo reveló después que poseía el sentido de la premonición y de hablar con los muertos. Lo suyo además era tener ‘mamadera de gallo’: una forma de comunicarse con una solemnidad a medias, o dicho de otra forma de ‘bromear en serio’. Cuando le preguntaron de manera muy protocolar: “¿A qué atribuye el talento literario de su hijo?”. Estalló en risas y dijo: “A la emulsión Scott”, un concentrado de aceite de bacalao que le administraba religiosamente en ayuno.

La famosa historiadora colombiana Silvia Galvis anotó que una vez fue en busca de la famosa Niña Luisa y la encontró en su mecedora tomando el fresco en Cartagena. De pronto entró otro de sus hijos quien le preguntó : “¿Cómo estás, mami? ¿Me reconoces?”. Al instante, ella reaccionó: “Jaime, mijo, ¿cómo estás? ¿Y tú me reconoces a mí”.

Siempre pensó que Gabriel sería pintor. Admiraba su caligrafía linda y redonda…  “De todas formas —concluyó— siempre he creído que toda su suerte reposa en esa letra bella y clara que tiene”.

Cuando murió de arteriosclerosis a los 97 años, en el 2002, el escritor no pudo viajar para despedirla. Gabo se quedó con la imagen de una Luisa Santiaga de 45 años y que ya, a esa edad, sumaba once partos. “Ella ha pasado más de diez años encinta”, escribió el Nobel en Vivir para contarla.

Criada como princesa, si quería un vestido lo tenía. Si después le quedaba mal, lo dejaba apolillarse en un armario. Todo cambió cuando llegó a Aracataca el telegrafista Gabriel Eligio García, un hombre pobre que no pudo terminar sus estudios de medicina. “He llegado a la conclusión de que, entre todas las mujeres del pueblo, la que más me conviene para casarme es usted. Piénselo. Pero si le parece que no, dígamelo y no se preocupe porque no me estoy muriendo por usted”. Sabía que la posibilidad del rechazo de la muchacha acomodada era enorme.

La familia puso el grito en el cielo. ¡Era un Don Nadie! Escondieron a Niña Luisa en un caserío de la Guajira, entre indígenas wayú con taparrabos y cara pintada . Los telegramas y una tía alcahuete permitieron los encuentros a escondidas y —después de tres años de clandestinidad que fueron la inspiración de El amor en los tiempos del cólera—,  se casaron en Santa Marta. Cuando su marido murió, lo lloró semanas y Gabo le aconsejó vivir en Isla de Manga mirando el mar. Desde ahí seguía hilvanando el futuro, pendiente de sus 67 nietos, 73 biznietos y cinco tataranietos. Siempre repitiendo su frase favorita : ‘Lo mejor es lo que sucede’.

Castro, Chiloé: El jardín secreto

Posted on: April 30th, 2014 by María J. Salazar

La pregunta es inevitable cuando viajas a Chiloé. “¿Y si dejo todo y me voy a vivir a Castro o a Dalcahue o a Curaco de Vélez?”. Cambiar una vida agitada por una sin reloj, el estrés por el ocio, el infernal ruido de Santiago por el canto del tue tue; acostumbrarse a esos absurdos y provincianos guiños al progreso: los bancomáticos sin dinero, el comercio que abre a las 11:00 y baja la cortina durante dos horas para almorzar, la espantosa arquitectura del mall que opaca la vista de la ciudad desde la costanera.

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Chiloé es como el jardín secreto y encantado de un Chile que pretende ser moderno. Un lugar donde, hace muchos años, los brujos hicieron pacto con el Diablo. Por eso conserva virgen su paisaje e intactas muchas de sus tradiciones. Es también un alocado proyecto de vida para sus nuevos habitantes. Y un destino imperdible para turistas, que ahora pueden llegar de Santiago a la isla grande en tan sólo tres horas por avión.

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Cuando construyeron su casa de madera nativa en la zona de Huenuco en Castro, Yasna Aguilera y Cristián Medina no tenían idea que terminarían viviendo en Chiloé. Lo que comenzó como un proyecto familiar para juntar a los hijos de cada uno, fue derivando en un gran apego hacia el mar y el campo, y en la creación del Centro de Ocio. Un lugar con 15 habitaciones con una vista privilegiada. Apenas me instalé en una de las habitaciones del sector Ala del Viento, salí a recorrer los senderos de este hotel que, en un terreno de 20 hectáreas, también tiene lodge, fogón, spa y vista al fiordo desde casi cualquier punto en que uno se pare. La mano de ella en la decoración de los espacios es tan importante como el que él haya ayudado a construir con el objeto de alterar muy poco el entorno. Por esto, cada lugar resulta un ambiente único y cómodo para descansar.

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Aunque he venido varias veces a Chiloé, nunca había comido cordero al palo. Como es tradición en el hotel, se usa el fogón para prepararlo al menos una vez a la semana. Mientras tomé el pisco sour de la casa, miré cómo el dispuesto animal inquietaba a los demás huéspedes-comensales. Eran las ocho de la noche pero aún estaba claro afuera; adentro calientito y más gracias a la eterna cocción que requiere la carne. Cómo decir que no a la muestra de amor que es el servicio de la gente chilota. En el Centro de Ocio, al igual que en otros lugares que han ido apareciendo con la llegada de santiaguinos, se intenta contratar sólo a gente de la zona con la intención de mantener la cultura intacta. Al final quedé repleta de este espíritu, por decirlo de alguna manera, comí todos los pedazos de cordero que me ofrecieron. También entendí el porqué de esa relación tan fuerte entre los chilotes y la comida. Acá llueve harto y el frío siempre está ahí, entonces cocinar es igualmente una forma de abrigarse.

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Paseando cerca, conocí a Carlos Grimalt, el dueño de un observatorio de aves playeras, con asiento en la Península de Rilán —a sólo quince minutos en auto de Castro—. Grimalt parece sacado de una película de Andrés Wood, o esa impresión me dio una vez que salió a recibirme: estatura media, delgado, vestía jeans, chaleco de lana y boina. Este ex capitalino también se enamoró de la isla hace muchos años y se quedó viviendo en ella. Levantó su casa al lado del humedal donde durante todo el año llegan distintas especies a alimentarse y armar sus nidos. Bajamos por los senderos hasta unos balcones donde, con binoculares, avistamos cisnes de cuello negro, zarapitos y patos cuchara. Carlos me contó que a mediados de año, los flamencos migran desde Torres del Paine a Chiloé, tiñendo el paisaje de rosa. Es esa diversidad la que Grimalt quiere preservar. Pura Naturaleza.

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Andar a caballo es algo que también vale la pena hacer en Chiloé. Cuando Charles Darwin hizo su famoso viaje y pasó por Chile, prácticamente recorrió toda la isla a caballo. En San Pedro, ubicado a siete kilómetros al norte de Castro, me saluda Armando Salinas, hombre alto, delgado, aperado con botas para montar. Llegó desde Santiago a la isla hace tiempo y formó aquí su familia. Tras él se asomaron Canela, su hija, y Andrea, una ayudante. Armando ganó hace poco un enduro ecuestre con su caballo Ushiro; el mismo manso animal que —por fortuna— me prestó para iniciar el paseo. Así, comenzamos el recorrido por un lugar prácticamente inexplorado, perdido entre cerros, que termina a orillas del río San Pedro. Ahí comimos y conversamos. Casi un rito: galopar libremente, reflexionar y agradecer lo que da la vida.

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No me había dado cuenta de que llevaba el celular en la mano. No me importó. Mis pies me llevaron a la Plaza de Armas de Castro y luego crucé hasta la colorida iglesia San Francisco, donde hoy está instalada una feria de artesanas para quienes buscan souvenirs. No me atreví, pero quería retratar a cada una de las señoras. Varios clics para ellas y otros en la feria municipal, lugar donde todos los productores locales venden sus cosechas de frutas y verduras, y donde entre gritos de caseros nadie reparó en mi pasión de voyeur. Acá, pueden encontrarse pescados y carnes ahumadas típicas de la zona, pero también las mejores escenas para fotografiar, como la de una niña sentada en el pasto pelando habas, o el conocido vendedor ambulante que trabaja vestido como Elvis Presley.

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De traucos, pincoyas y mitos, nada esta vez. A ver si cuando me mude a estas tierras me encuentro con ellos.

Especial madres María Elena Mujica, madre cuidadora: ‘Al Nico, me lo mandó la vida’

Posted on: April 30th, 2014 by María Jesús Larraín Mclean

Tenía que pasar tres horas en el hospital Calvo Mackenna, haciendo lo que más le gusta: pasearse por los pasillos, mirar los boxes y ver quién está interesado en escuchar un nuevo cuento. “Nuestro rol es ir tocando campanitas y cuando un niño quiere que le lean, entro a su pieza y leemos. Es impresionante escuchar lo que te dicen y cómo se imaginan el mundo de afuera. Cambian la realidad de agujas y doctores por historias de sapos y princesas”, cuenta.

En esas idas al hospital conoció a Nicolás. “Iba por los pasillos y de repente escuché un grito súper tímido: ‘Tía, tía’. Entré y vi a este morenito flaco de siete años, con la cara súper dulce y exquisita”. El encuentro fue un ritual que se consagró cuando preguntó cómo se llamaba —Nicolás— respondió la madre.  “No podía creer que se llamaba igual a mi único hijo hombre, que hace poco tiempo se había ido a vivir a París”, recuerda.

A la semana, desde la Fundación le preguntaron si quería ser su madrina, y aceptó. “Entendí que la vida me mandaba a un Nico para que yo regaloneara y quisiera acá en Santiago y sentí que estaba remplazando al mío. Desde ahí han pasado siete años, y cada día que pasa María Elena confiesa que quiere más al Nico Bambi, como lo bautizó después del primer encuentro.

Nicolás Leiva tiene fibrosis quística, una enfermedad crónica y hereditaria, que afecta en mayor porcentaje a hombres y en Chile reporta más de treinta casos anuales. Su tratamiento es largo y obliga a tomar antibióticos de por vida, exigiendo a los niños que se hospitalicen cada 21 días. La gran mayoría de los casos son recibidos en el Calvo Mackenna, a donde se deriva un alto porcentaje de enfermos de regiones, que al igual que Nicolás pasan largos periodos sin sus madres. La familia de Nicolás vive en Cauquenes, y Gloria, su mamá lo acompaña durante toda la hospitalización en que recibe el tratamiento. Cuando no puede, lo hace la ‘Nina’, como llaman cariñosamente a María Elena.

Cuando María Elena habla de Nicolás, sonríe y se emociona. “El Nico es un niño adorable que me puso así por madrina. Se me ha ido convirtiendo de un chiquito tímido, a un lolo buen mozo. Nunca me pide nada y cuando lo voy a ver siempre me dice que está bien, aunque sé que muchas veces llora solo. No le gusta que lo vean mal”.

Con Gloria, la mamá de Nicolás a quien conoció en las largas tardes en el hospital, se han hecho amigas”. Para María Elena, la ‘Gloria calcetín’ como le llamó antes de saber su apellido, porque hacía calcetines chilotes, es una mujer magnífica que representa todo lo que tiene que tener la chilena. “Es una excelente mamá y amiga, sabia y esforzada, que creo que exagera con la ayuda que yo le puedo dar. Una vez me llamó desde el sur a las doce de la noche para decirme que tenían que venir de urgencia a Santiago, porque el niño estaba mal. Con mi hija partimos como a las tres la mañana a buscarlos a Estación Central. Esa noche llovía y hacía un frío atroz. Le dije que se fuera a dormir a mi casa, y eso es algo que ella dice que nunca olvidará. A nosotros no nos costó nada, pero para ella fue un regalo”.

Las amigas le dicen que para qué se involucra en una relación así y cómo resiste tanta pena en el hospital, “pero les digo que están súper equivocadas. Acá no te mueres de la pena, te mueres de la alegría. Pensar que Nico Bambi algún día pueda dejarnos, no es un tema, no he pensado en ponerle freno a esta relación y quiero que siga creciendo. Es tan gratificante. Yo los quiero mucho a ellos y siento una tremenda conexión con él. Ojalá que Niquito viva harto. Sueño para él lo que Dios diga, que el tiempo que esté con nosotros sea feliz. Espero que su vida sea lo mejor y no me cabe duda que es así. Ya me estoy emocionando mucho”.

Participa por un aroma único

Posted on: April 29th, 2014 by Caras

Durante esta semana estaremos sorteando la nueva y femenina fragancia La vie est belle L’Eau de Toilette, que Lancôme acaba de presentar en Chile. Inspirado en la magnolia apetitosa (considerada por numerosas culturas como un emblema de nobleza y de pureza), este perfume logra entregar luz y naturaleza.

Una fragancia de una feminidad resplandeciente, una deliciosa invitación a amar la vida y gritarlo a los cuatro vientos, La vie est belle se presenta ahora a través de una nueva composición olfativa creada por los talentosos Anne Flipo y Dominique Ropion.

¿Cómo ganar?
En nuestra última edición, destacamos varias historias en el #EspecialMadres. Debes revisar alguna de ellas y comentar en TRES LÍNEAS ¿cuál es la que más te gustó y por qué?

Cierre del concurso: Lunes 05 de mayo.

GANADORA Cintia Solange Suazo Yañez. Debes contactarte al mail caraschileonline@gmail.com. ¡Felicitaciones!

Se baila y se ayuda

Posted on: April 29th, 2014 by Caras