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Archive for March, 2013

Cualquiera puede ser presidente

Posted on: March 28th, 2013 by Daniel Trujillo 2 Comments

Por ahí anda el economista-ecologista Marcel Claude mosqueando al resto con temas que, por importantes, prefieren ignorar; mientas que uno que otro delirante, como el nieto homónimo del ya fallecido escritor Miguel Serrano cree que vale la pena ensayar un intento y gasta su tiempo en ello. Al menos el ego algún provecho saca cuando un par de gatos le prestan atención, y no son pocos a quienes le basta con eso y su propia imagen en el espejo.

Ah, por cierto, llegó la ex presidenta Bachelet y en cuanto pudo sacarse de encima el jet lag, confirmó por fin lo que todos sabían pero que por no confirmarlo aún, algunos dudaban.
Ahora sí que comenzó la carrera presidencial, como dijeron muchos periodistas y repitieron sin vergüenza los sabandijas radiales, como titularon los diarios menos creativos. Lo cierto es que la campaña comenzó mucho antes. Ok, tal vez no tan antes. Pero sin dudas una señal de largada la dio el Gobierno cuando anunció el bono marzo –que será entregado bien entrado abril- y su intención, no más que eso, de elevar el sueldo mínimo.

Chile ha sucumbido a la farandulización de la política y los dirigentes y sus partidos, los candidatos y hasta los que se creen, con mayor o menor derecho, estadistas, lo han permitido. Obviamente porque les conviene. En alguna agencia publicitaria de Nueva York, seguramente cerquita de Wall Street, alguien descubrió que vender candidatos no era muy diferente a vender refresco basura o hamburguesas plásticas. Y entonces la imagen pasó a serlo casi todo, y el contenido interno, menos que nada, lo cual sin duda le conviene a quien pretende conseguirse una pega de mandatario, en cualquier grado del escalafón. Así las cosas, habría que preguntarse quién elige a quien, si con la debida campaña promocional esa enorme masa, a la que Arturo Alessandri Palma llamaba “chusma inconsciente”, feliz comería fecas después de estar sometida durante un tiempo adecuado a mensajes simpáticos y coloridos diciendo que hacerlo es top  y que quienes lo hacen son mejores, más bacanes, que los tontos resentidos que no pueden darse tal lujo exclusivo o no se avisparon para sumarse a la tendencia que la lleva, o etc. Y claro, a nadie le importaría que hubiese miles de argumentos científicos para demostrar que tan ondero hábito alimenticio sería nocivo para la salud. Sus detractores serían condenados como políticamente incorrectos, inmorales, enemigos de la patria y quizás qué más.

¿Exagero? Como me gustaría hacerlo… pero basta con que le dé una mirada a los ingredientes de lo que come. O al aire que se respira en la ciudad. Al combustible que usa su querido auto. Basta que investigue sobre las radiaciones de su amado Smartphone y su TV LED (mi amiga Claudia Cento me informó hace poco que los plasma ya estaban out), al proceso de producción de su ropa de marca, o al prontuario, más que al currículum, de algunos ediles o servidores públicos.

Me dirán que la democracia es imperfecta, pero aún así es el mejor sistema que podemos tener. Yo diré ¡pamplinas! ¿De qué sirve un sistema que permite que la gente sea esclava de los bancos y las tarjetas de crédito? ¿Es democrática una sociedad que beneficia al que tiene y perjudica al que no? Un reciente estudio de la Fundación Sol estableció que entre 1990 y 2011, Chile ha casi cuadruplicado su PIB per cápita, pero la brecha entre el 5% más rico y el 5% más pobre es de 257 veces, o sea que ha aumentado en un 100% desde que los gobiernos son elegidos democráticamente, entre 1990 y 2011 (ver gráfico). (No quiero decir con esto que antes la cosa fuera mejor, o que no hay que elegirlos, aclaro porque no falta el que lee entre líneas donde solo hay espacio en blanco).

Ah, pero la campaña seguramente se va a centrar en temas más relevantes: que el aborto, que el matrimonio homosexual y la adopción, que la educación, etc. En muchas cosas sobre las que, finalmente da lo mismo lo que se diga o legisle, porque alguien con recursos suficiente siempre podrá hacer lo que le de la real gana en éstas u otras materias, mientras que el que no tiene, por mucho que sean reconocidos sus derechos o gustos particulares, no tendrá más opción que ser esclavo y padre de hijos esclavos. Terminar con la vergonzosa desigualdad e injusticia que permite que unos pocos obliguen a los demás muchos a trabajar para ellos es la única promesa de campaña que no vamos a escuchar. Claro, declaraciones y sonrisas sobre que sí, que es el colmo, que es como mucho, que hay que hacer algo, ciertamente. Pero de ahí, nada.
“Permitidme fabricar y controlar el dinero de una nación, y ya no me importará quienes sean sus gobernantes”, dijo en cierta ocasión Rothschild…

¿Y sabe por qué? Porque los candidatos saben, sus asesores expertos extranjeros en campañas electorales se lo han enseñado, que la democracia iguala hacia abajo el criterio, que la sicología de las muchedumbres prefiere el pan y el circo, el discurso emotivo y la retórica, y que a ese nivel, la publicidad lo puede todo. “Un voto, una nariz” dijo cierto filósofo, dando a entender con ello que, si se vende bien, cualquiera puede ser Presidente.

Es de esperar que esta vez, por lo menos, la opción sea la menos mala.

 

‘A Bachelet se le gana con trabajo y sin lloriqueo’

Posted on: March 27th, 2013 by Paula Palacios

Le preocupa la forma en que la inminente llegada de Michelle Bachelet desestabilizó a la Alianza y la llevó a sobrerreaccionar en las últimas semanas. “Hablan todo el día de ella, ¡viven en función de ella!”, reclama la senadora Lily Pérez, llamándolos a “lloriquear menos y  trabajar más”. Está convencida de que sólo así —y no en función de las críticas— le pueden ganar a la ex Presidenta.

Se le acabó la paciencia. Por ello, extiende el ‘tirón de orejas’ a los presidenciables Andrés Allamand y Laurence Golborne, y los invita a ‘ponerse en campaña’. Esto, recalca, significa recorrer el país, debatir, involucrarse, escuchar y estar más con la gente. No sólo para la foto. “He constatado en terreno que hay cero interés por las primarias, las personas no tienen idea de qué se trata, conocen poco a nuestros candidatos que son buenos, pero distintos y llegan a un electorado diferente. Los que aprecian la política, la trayectoria, están con Allamand; Golborne es puro carisma”.

Lily piensa que ambos están contra el tiempo para posicionarse y mostrar sus propuestas antes de las primarias (el 30 de junio). Por eso apoya la idea de Pablo Longueira —no ir a primarias— que hace unos días generó revuelo en su sector y en la Concertación, siendo tema en el comité de La Moneda. “Hagamos realismo político, la oposición llevará dos candidatos. ¿Para qué andamos con cosas? Sus primarias serán un testimonial para sacarnos en cara, pero todos sabemos que será Bachelet; y MEO irá por fuera. Entonces, ¿por qué nos vamos a reprimir y llevar uno, cuando dos suman más?”.
—Eso beneficiaría a Allamand frente a un Golborne hasta ahora mejor posicionado.
—No, ninguno está descollante en las encuestas, son equivalentes. Además, es bueno para nuestros aspirantes al Parlamento contar con el apoyo de su presidenciable. Si Allamand gana la primaria, los que están por Golborne se sentirán huérfanos de ese respaldo y viceversa… Visto así, ¡¿por qué no dejar que vayan los dos?!
—Muy pocos apoyan esa idea; hasta Allamand aboga por un candidato único.
—Varios me encuentran razón, pero se sienten los ‘padres’ de las primarias y ponen el grito en el cielo. Es una idea que debemos madurar, masticar, y no encapricharnos ni enamorarnos de éstas por mucho que sea iniciativa nuestra.
—Es uno de los logros políticos del gobierno.
—Pero si los candidatos van a primera vuelta no se elegirán entre cuatro paredes, que es el objetivo de la ley.
—En ese caso podrían entrar más competidores como Evelyn Matthei o Carolina Schmidt.
—No estoy de acuerdo con poner más nombres, debe ir uno por cada partido. Andrés y Laurence son lejos los mejores.

“NO REPUNTAN PORQUE LES HA FALTADO CAMPAÑA, terreno… Allamand y Golborne tienen que recorrer, ir a regiones, empaparse de los temas, penetrar más en el electorado. Están apuntando a los grandes bolsones electorales, pero con el voto voluntario eso ya no sirve; la política cambió. Ahora las comunas grandes son tan importantes como las pequeñas. No ganará quien tenga más presencia mediática, sino el que conquiste más voluntades”.
—¿Por qué Allamand —que tiene experiencia política— no lo ha entendido así?
—El y Golborne están con la presión de las primarias que, al final, no les ayudará a sacar lo mejor de sí. Están más preocupados de aparecer en los medios; fatal. Mi consejo: si van a regiones no dediquen a las personas 10 minutos, sino el día entero. Pregunten, escuchen, tomen nota. La gente se cabreó de que los políticos estén cinco minutos, se saquen la foto, ¡y te fuiste! Eso es utilitarismo.
—Francisco de la Maza dice que fue un error que salieran tan temprano del gabinete.
—Era partidaria de que se fueran antes de las municipales y acompañaran a los candidatos, porque al final el concejal de Quintero, de La Ligua, ¿qué razón tiene para comprometerse con ellos si ninguno estuvo en su campaña? El segundo camino era quedarse lo más tarde posible en el gabinete, y como ministros ejercer acciones que le importaran a los chilenos. Pero ya no hay vuelta atrás…
—¿Qué han ganado y perdido afuera?
—Se posicionaron como los abanderados del sector, pero en materia de Defensa, como el tema de Perú, La Haya, la eliminación del 6 por ciento para los jubilados de las FF.AA., el conflicto con Bolivia, Andrés proyectaba mucha seguridad. Y Golborne dejó todas las obras en materia de OO.PP.: puentes, caminos, hospitales, que para la gente son súper importantes y hacen la diferencia.
—¿No teme que alargar la campaña hasta la primera vuelta desate aún más la agresividad y divisiones en la derecha?
—No hay drama. ¿Acaso en la Concertación no se han sacado los ojos? Mira las cosas que Andrés Velasco ha dicho de Bachelet. Es parte del juego político. Nuestro trabajo será el control de daños, evitar que se transforme en una pelea espantosa.

LYD, OSSANDÓN Y NOVOA —con su último libro— han sido las críticas que golperaron a la Alianza en las últimas semanas. “Y lo que más me molesta es cuando dicen que el Presidente abandonó los principios de nuestro sector para gobernar con las banderas de la izquierda”, afirma Pérez.
—Apunta a Jovino Novoa.
—Sí. Es injusto porque lo ha hecho con las banderas de la centroderecha, que es la libertad económica, valórica y política. En este mandato se está creando la Subsecretaría de Derechos Humanos, además de la ley antidiscriminación, en contra del femicidio, de la violencia intrafamiliar… Son asuntos valóricos que dan cuenta de una sociedad más libre, que cree en las personas. El libro de Jovino no me sorprende, él tiene que ver con un grupo que históricamente estuvo en contra de las ideas de Piñera desde que era senador. Votaron por él, sin embargo, nunca se han sentido cercanos ni representados porque ellos son de derecha pura. Está bien que existan diferencias, pero es bueno explicitarlo. Este gobierno tiene más sintonía ideológica con el Partido Popular español que con los Republicanos de EE.UU., pero que pactan con el Tea Party también de derecha pero extrema, donde hay neonazis, Ku Klux Klan, xenófobos…

 

De Jorge a Francisco

Posted on: March 27th, 2013 by Elizabeth Cancino

En la casa de los Bergoglio se rezaba el rosario todos los días. Mario, contador, empleado de ferrocarriles y su esposa Regina, dueña de casa, se reunían cada tarde junto a sus 5 hijos para elevar plegarias a Dios. En el barrio de Flores, en el corazón de Buenos Aires, todos los vecinos conocían la gran devoción de esa familia de inmigrantes italianos. Se les veía domingo a domingo en la iglesia, haciendo trabajo social y evangelizando en Acción Católica, el apostolado laico fundado por el Papa Pío XI.
Cuando el hijo mayor, Jorge, terminó el liceo industrial donde obtuvo el título de técnico químico, le anunció a su madre que ha decidido lo que quiere hacer de su vida. “Voy a ser médico”. Regina aceptó la noticia con alegría y le acondicionó un cuartito como despacho, para mantenerlo a salvo de las carreras y gritos de los más chicos. Mayor fue su sorpresa cuando un día entró a limpiarlo y se encontró con libros de latín y teología. ¿Jorge, qué estás haciendo? ¿No ibas a estudiar medicina?, lo interrogó la mujer. Sí, mamá, pero medicina del alma.

“¡Ahí mismo se desplomó mi madre!”, dice entre risas María Elena, la menor de los Bergoglio, cuando termina de compartir la historia con CARAS. Y sigue contando que Regina sufrió una semana antes de aceptar que ‘perdería’ a su hijo.
Ahora, María Elena transita el dolor de estar lejos del único hermano vivo que le queda. “El día anterior a que viajara al cónclave hablé con él por teléfono, así que nos pudimos despedir, diciendo: Bueno… ¡Hasta la vuelta! El estaba convencido de que iba a volver y yo también. Porque era lo más reacio del mundo. El no quería ser papa. El quería quedarse aquí. ¡Déjenme acá!… decía”. Hoy, ella no sabe cuándo lo volverá a ver.

Jorge ya no es jorge. Es Francisco ­—en honor a San Francisco de Asís— el papa número 266 de la Iglesia Católica, el Sumo Pontífice de más de 1.2 millón de personas que profesan esta fe. El primero proveniente del continente americano. “Me vinieron a buscar al fin del mundo”, dijo frente a los miles de fieles que lo esperaban con las mayores expectativas en la plaza San Pedro, el miércoles 13 de marzo de 2013, luego que la fumata blanca anunciara simbólicamente Habemus Papam. Francisco era hasta entonces el arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio, amado en las villas populosas de la capital federal, atestadas de pobreza, inmigrantes y narcotráfico. En constante tensión con el gobierno de los Kirchner, primero Néstor y luego su viuda Cristina, la actual presidenta, quienes ni a los Te Deum se presentaban para evitar al cura. Un pastor que supo acompañar a las víctimas y familiares de tragedias recientes en la historia argentina: el incendio en el boliche República de Cromagnon donde murieron 194 jóvenes y el descarrilamiento del tren Sarmiento, con 52 fallecidos. El máximo representante de la Iglesia en el país que dio batalla (y perdió) contra el matrimonio gay, que llegó a calificar como “movida del diablo”. Un cura que lucha contra la trata de personas y el trabajo esclavo, y que a pocos días de ser nombrado Papa tuvo que ser defendido por el Estado vaticano de las acusaciones (ninguna judicial) que alguna vez hicieran dos sacerdotes jesuitas secuestrados durante la dictadura de Videla, a quienes Bergoglio habría abandonado a su suerte.

BERGOGLIO TAMBIÉN ES JESUITA. El 11 de marzo de 1958 ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús, a los 21 años, para ordenarse sacerdote el 13 de diciembre de 1969, a cuatro días de cumplir 33 años. En el intertanto, viajó a Chile para cursar sus estudios de Humanismo, en la Casona de Loyola, en la comuna de Padre Hurtado, donde la rutina era levantarse al alba y templar el carácter en el silencio. Fue uno de los jóvenes seminaristas que veraneaba en la estancia jesuítica La Quinta de Villa Carlos Paz, en la provincia de Córdoba, en Argentina. Colaboró en la construcción de un vado a la orilla de un camino en lo que hoy es el barrio Colinas, de Córdoba Capital. Fue profesor de Literatura y Sicología en las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. Y estudió Teología.
En el ’70 recién convertido en sacerdote, Bergoglio siguió formándose en España y volvió a su ciudad natal en el 73. María Elena se ilumina para decir que su hermano Jorge “ama Buenos Aires”. Por eso camina sus calles y va en subte para todos lados. Ama escuchar tango y tomar mate. Lo comparte con sus colaboradores del Arzobispado, con los fieles en la parroquia, y con quien se le acerque en sus recorridos por las villas. Y su pasión por el club San Lorenzo de Almagro debió resistir la oposición de su familia, hinchas de River.
Los Bergoglio iban al estadio, y los partidos en la cancha de tierra de la pequeña plazoleta Herminia Brumana eran cuestión sagrada para Jorge.

De chico tuvo una amiga, Amalia, que a escondidas, salía a jugar con él a la rayuela, que iba a su casa a tomar leche cuando Regina los llamaba para merendar. “Jugábamos al agua cuando era carnaval. ¡Nos empapábamos! ¡Nos reíamos como locos!”. Poco después se mudó y nunca más lo volvió a ver, porque para el tiempo que ella regresó a la calle Membrillar 500, Jorge ya era un hombre de Iglesia. En estos días la nostalgia la abrazó y recordó con ternura las palabras de su amiguito: “Si no me caso con vos, me hago cura”.
Sus palabras dieron la vuelta al mundo y ya no resiste enfrentar nuevamente las cámaras. En su antigua casa repasa los recuerdos imborrables de su gran compañero de juegos y mira la procesión diaria de fieles y curiosos que vienen a conocer el lugar donde nació el Papa Francisco. Unos se sacan fotos, otros conversan y se preguntan mutuamente si lo conocieron. Delia Cantero, una catequista de la iglesia que hay a la vuelta de la esquina, Santa Francisca Javier Cabrini, me dice que el padre Jorge volvía a la parroquia a oficiar la misa siempre que podía. Y que cierta vez se quedó a cenar y al terminar “se levantó, tomó las copas, una por una, los platos, los llevó a la cocina y los lavó. Y lo que digo es cierto. Créeme que no te miento en nada. La humildad siempre la tuvo”.

El padre jorge es así, simple. En la curia sus asesores se encuentran con papelitos escritos con nombres y horarios. Eso quiere decir que pactó reuniones. No maneja la tecnología así es que no bombardea a sus secretarios con mails. Para los curas, tiene línea directa las 24 horas, y aseguran que siempre atiende. Sus zapatos gastados se condicen con la sobriedad de su domicilio, un pequeño departamento en las mismas instalaciones del arzobispado, en un viejo edificio, principalmente ocupado por oficinas, al lado de la catedral, frente a la Plaza de Mayo. Uno de sus colaboradores, Federico Walz, que trabaja hace seis años con él, la conoce. “Es una habitación que tiene solamente una cama, una mesita de luz, un placard, un escritorio y una silla. Y él recibe visitas en un despacho de dos por tres, con un escritorio y dos sillas”.
La prensa mundial quería entrar al departamentito. Por vivir en ese espacio reducido el cardenal renunció a la residencia natural a su cargo, en Olivos, la misma localidad donde se encuentra la quinta Presidencial, y dictó como primera medida, que la casa se destinara como hogar de tránsito para los curas que vengan de provincia y no tengan dónde parar en Buenos Aires. Sin embargo y pese a los ruegos de los canales de televisión y gráficos, la misión ha sido imposible: el padre Jorge se llevó las llaves, “¡hasta las llaves de la caja fuerte!”, se escucha exclamar al teléfono a un funcionario. “El fue a comprar su pasaje, pidió un taxi, y se despidió seguro de que iba a volver”, dice Federico, quien ha dormido poco, pero está feliz.

El padre Jorge llamó a Federico cada uno de los días terribles en que tuvo internada a su hijita de dos años. En ese entonces el asistente era un empleado recién llegado al Arzobispado, y no daba crédito a la preocupación del cardenal por acompañarlo en esos momentos difíciles. Le agradece también que respete sagradamente sus fines de semana  y que lo mande a pasar tiempo con su familia, porque es lo más importante. El colaborador, de unos 35 años, mira la televisión donde repiten una y otra vez el anuncio de monseñor Jean-Louis Tauran: Bergoglio y se sonríe…

Mueve la cabeza… No lo puede creer. Ahora acaban de decir que Francisco salió de la Capilla Sixtina en la micro común de todos los cardenales rumbo a la residencia de Santa Marta. Y Federico al fin reacciona: “Ese es el padre Jorge para nosotros: yo viajaba en el subte con él. No se trata de una operación de prensa. La gente se encontraba con él y le tomaba fotos que ahora están en internet y hablan por sí mismas. Era común verlo caminar en la calle, rezando el rosario, absolutamente concentrado”. Y a estas ‘excentricidades’ se suma además una audacia que a Federico marcó: “Venían personas que no podían bautizar a sus hijos en otras diócesis porque el padrino no era católico, o porque tenía cinco chicos con distintos padres, y el padre Jorge enterado del caso decía: pero ¿cómo?… ¡los bautizo yo! y los bautizaba acá. Esa es la impronta de él”.
El estilo de Bergoglio es el de un hombre cercano. El mismo que recuerda María Elena: “Era un joven cariñoso. Somos una familia muy unida. ¡Una familia tana! Una familia donde nos hicieron mamar de la fe desde la panza, desde muy chiquitos. Jorge era muy cariñoso conmigo cuando yo era chica y ahora, que sigo siendo chica”.
Al tercer día de convertirse en Francisco, Jorge por fin pudo comunicarse con su hermana. El teléfono —que no deja de sonar desde el miércoles— lo atendió José, su sobrino y ahijado. A María Elena se le vino el mundo encima al oír a su hijo decir: !uy tío! En medio de la emoción supo que está “muy bien. Estábamos muy emocionados los dos. No sabía qué decirle”. Ella siempre se sintió muy unida a él espiritualmente, y fue capaz de sentir que Francisco le “transmitía mucha alegría” desde su nueva misión, quien le dijo que “las cosas se dieron así y que no había más que aceptarlo”.

María Elena sigue sin saber cuándo se volverán a ver, pero está tranquila, rezando por él. “Nosotros tenemos que rezar todos los días por él”, tal como lo pidió Jorge desde el balcón más importante de la Iglesia Católica.

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Posted on: March 27th, 2013 by Caras

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Posted on: March 27th, 2013 by Caras