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Archive for February, 2013

“Pienso igual que a los 14″

Posted on: February 28th, 2013 by Odette Magnet

Está claro que le gusta la Confitería Torres. Al local de Alameda nos citó para esta entrevista que interrumpe sus vacaciones. Andaba por la Carretera Austral. Relajado, afable, el senador socialista por Los Lagos y presidente de la Cámara Alta nombra a los mozos por su apellido. Ellos lo saludan como si fuera de la casa. En el local del mismo nombre que está bajo el Palacio de La Moneda celebró su matrimonio con la periodista Ximena Tricallota, hace tres años. Los casó el padre Fernando Montes. Entonces se definió como “marxista católico”.
—¿Qué es eso? Explíquemelo.
(Larga una carcajada.)
—¿Por qué tengo que explicárselo? ¡Es de las más antiguas tradiciones del socialismo criollo!
Cuando se le consulta si cree en Dios, si es hombre de fe, dice: “Claro”. Y se encoge de hombros.
—Una versión en internet afirmó que usted contrató a su mujer como asesora con un sueldo de tres millones y medio de pesos. También, que usted ganaría 20 millones al mes. Leí el desmentido del Senado, pero quiero que se haga cargo acá de esto.
—Siempre hay gente interesada en lanzar calumnias de este tipo y la vía de internet es la favorita porque permite anonimato. No tengo ningún negocio privado. Espero contar con algo extra por el libro De Allende a Bachelet, que publiqué el año pasado. Mi único ingreso es el de senador.
—¿Cuánto gana?
—Ocho millones brutos, de cuatro millones 800 mil pesos líquidos, más o menos. Y sí,  efectivamente, mi mujer trabaja todo el día en mi oficina. Ha sido mi asesora por seis años.
—¿Y le paga?
—Un millón 100 mil pesos mensuales bruto.

Camilo Escalona asumió como presidente del Senado el 20 de marzo de 2012. Segundo socialista en el cargo —después de Salvador Allende, hace 40 años—dice que su prioridad ha sido “instalar el tema de la desigualdad”. Y cuando este mes deje el sillón al senador DC Jorge Pizarro, volverá a pos ular a la X Región. “Entraré a las parlamentarias después de entregar la presidencia. He querido mantener riguroso respeto con las normas institucionales y reglamentarias de la Cámara”.
—Alguien podría pensar que se está guardando para un cargo como ministro de Bachelet.
—Sinceramente, no es parte de mi decisión.
—¿No quiere tentarse?
—Los dirigentes políticos que tenemos el compromiso más férreo con el gobierno de ella debemos postular a lo más difícil, en este caso, el Senado.
—¿Qué pasaría si le ofrece Interior?
—No me pongo en ese caso porque espero ser elegido senador. Sería absurdo dejar mi cargo.
—¿Está seguro de que Bachelet se presentará como candidata y ganará?
—Tengo un juicio político, no una fe metafísica. Michelle cuenta con una trayectoria pública muy extensa, que el país conoce particularmente desde que fue ministra de Salud, pero viene de mucho antes, desde la Juventud Socialista. Su compromiso la llevará a una sola decisión: presentarse.
—Habrá escuchado comentarios sobre que no tiene opción, que las presiones…
—Sí, lo dice incluso gente cercana a mí, pero están equivocados. Esta es una discrepancia que tengo también con el presidente del partido. Ella no lo hará por obligación, es algo de conciencia.

Afirma que durante el mandato Bachelet “Chile cambió profundamente y su segundo gobierno será distinto porque existen factores que configuran la necesidad de un nuevo programa. Los que dicen que ‘será más de lo mismo’ tienen la reminiscencia de una etapa muy dura de la Concertación bajo el predominio de los díscolos, que creían que todo lo que se había hecho en 20 años estaba mal”.
—Usted representa la corriente Nueva Izquierda del Partido Socialista. ¿Qué tiene de nueva?
(Se ríe.)
—El nombre viene del ’91. Se constituyó sobre la base de las políticas que el PS llevó adelante durante dos décadas. Son corrientes que corresponden a realidades sociológicas, de divisiones que venían de la dictadura, que unos eran más amigos que otros. Pero las grandes ideas fuerza son compartidas.
Escalona —57, papá de Natalia que vive en Uruguay— entró al partido a los trece años. Su papá, socialista también, era panadero y su mamá, dueña de casa. Fue dirigente de la Federación de Estudiantes Secundarios (Feses) mientras estudiaba en el Liceo 6 de Hombres de San Miguel. Tras el Golpe, fue a Austria y pasó exiliado ocho años en Cuba, la ex URSS y Alemania Oriental. En 1982 volvió con pasaporte falso y vivió clandestino hasta 1988, cuando se le levantó la prohibición de entrar.
—A 40 años del Golpe, ¿qué responde a quienes dicen que aún no tenemos plena democracia?
—Que están equivocados. Vivimos en un sistema con profundas imperfecciones —como es el binominal—, pero estamos en democracia.
—¿Y somos un país reconciliado?
—No hay reconciliación porque la derecha no asume su responsabilidad en la violación de los derechos humanos, salvo excepciones: Lavín en la campaña presidencial y el ministro Chadwick, el año pasado. La reconciliación pasa por ese mea culpa, pero las nuevas generaciones lo harán.
—¿Piñera tiene la genuina voluntad de reducir la pobreza y acortar la inequidad?
—Ha perdido años preciosos porque sucumbió a la tentación mediática. Todo su diseño político es en función del impacto en la opinión pública. Las cosas se anuncian, pero no se hacen.
—El gobierno dice que el 80 por ciento de la reconstrucción está cubierta.
—En el papel. Como bien señalan los dirigentes vecinales, la mayor parte de esos avances son medidas de subsidio, no solución habitacional: es la ‘posibilidad’ de una casa.
—¿Promesas no cumplidas?
—Es más complejo porque para traducirse en subsidio hay que conseguir los terrenos y resolver la factibilidad del agua. Eso implica una tarea de movilización del Estado que este gobierno no fue capaz de hacer y ni pensó. Debemos rectificar esa imprudente confianza en las leyes del mercado, ya que la buena marcha aconseja tomar medidas hacia el fortalecimiento de políticas públicas. La desigualdad crecerá sin un Estado protector. Incluso en el seno de la propia derecha política y económica se reconoce que existe una debilidad estructural porque la desigualdad se convierte paulatinamente en inestabilidad. Y tiene dos opciones: proponer una oleada de reformas neoliberales que profundicen el libre mercado o procurar atemperar el proceso que acumula combustible para un incendio.
—Llegó marzo con varios conflictos latentes: el estudiantil, de salud, el previsional, los mapuches…
—Lo crucial es que el gobierno aprenda de las municipales y no caiga en la tentación de intervenir como lo hizo en esas elecciones. No se puede sumir en la campaña de apoyo de sus partidarios. La gira del ex ministro de Obras Públicas por 33 comunas en menos de una semana, después de hacer del rescate de los mineros un éxito para explotación individual, me pareció de una pequeñez increíble.
—¿Cómo evalúa la administración Piñera?
—Es una administración que tiene… La cumbre de enero fue buena para Chile y el gobierno.
—Le hablo de la gestión en estos años.
—Como un paréntesis, cuatro años vacíos…

Lea la entrevista completa en la edición del 1 de marzo.

 

El primer verdugo de las estrellas

Posted on: February 28th, 2013 by Alfredo Lopez

Házte fama y échate a la cama’… Un refrán glorioso en Hollywood hasta los años ’50, en los tiempos en que los grandes estudios todavía eran una mezcla de cintas enlatadas, largos collares de perlas y champagne. Pero todo terminó el día en que Robert Harrison, un hijo de inmigrantes rusos que creció en el Bronx, decidió ser rico por cuenta propia.

Y con unas pocas páginas impresas a dos colores y títulos llamativos, lanzó Confidential, una suerte de pan recién horneado con noticias calientes de la vida privada de aquellos que, en el Olimpo del poder, la política y el celuloide, pensaban que podían seguir durmiendo tranquilos…
Humphrey Bogart, Rock Hudson y Frank Sinatra fueron los primeros en caer como moscas aplastadas. Que el primero era un infiel; que el segundo frecuentaba círculos de jóvenes gay, y que el tercero estaba vinculado con la mafia. Los dos últimos le tuvieron miedo y jamás se atrevieron a enfrentarlo. Sólo Bogart se atrevió y bautizó a Harrison en todos los círculos sociales de Los Angeles y NY, como el ‘Rey de la mirada lasciva’, en alusión a la famosa obra de Skakespeare.

El comediante americano Groucho Marx tampoco le perdonó sus intrigas. Pero respondió con humor fimo, por TV: ‘Si no deja de escribir historias escandalosas sobre mí, dejo la suscripción’. La anécdota sacó carcajadas y multiplicó las ventas de Confidential.
Harrison se transformó en un monstruo para el poder. Su máxima: “Contamos los hechos y decimos los nombres”. No le importaba dejar títere sin cabeza, todo bajo el amparo de la primera enmienda de la Constitución estadounidense que protegía la libertad de expresión. Con astucia esquivó los dardos legales. “El fin justifica los medios”, respondía cada vez que salía victorioso de un tribunal de justicia entre flashes.
¿Su modus operandis?

PERSECUCIONES EN AUTO, grabaciones con pequeños aparatos camuflados, infiltrados en fiestas privadas y periodistas de ‘baja monta’ disfrazados de mucamas o choferes.
cazanoticias, según sus editores. Y ese menosprecio detonó sus ambiciones. Por un buen tiempo vendió avisos publicitarios para prensa escrita y aprendió del negocio. Luego se cambió a revistas con contenido sexual. Un sinfín de páginas ilustradas con mujeres en ropa ligera, bocas insinuantes, fetichismo y poses descaradas.
Lo que vino después fue un cataclismo en la entonces apacible vida de las estrellas.
Con Harrison, la beautiful people dejó de ser intocable. Para lograrlo sacó ideas de todas partes. Su círculo de hierro reveló que al editor le impactó la investigación que en 1950 realizó el senador Estes Kafauver, quien logró junto a los servicios secretos desmantelar la red de crimen organizado. Sus juicios a la mafia se transmitieron por televisión con un éxito de audiencia apabullante. La gente dejó de lado concursos y series del Lejano Oeste para sintonizar esta historia de villanos con sobrenombres sicilianos, vidas encandalosas y enigmas el hampa. El público quería más. Nada mejor entonces que redirigir la mirada candalosas y enigmas el hampa. El público quería más. Nada mejor entonces que redirigir la mirada hacia otro norte: el de gente que aparentemente tenía una vida exitosa, apasionante, glamorosa, pero que, finalmente, eran hombres y mujeres reales. Personajes carismáticos que escondían vicios prohibidos y un abismo de promiscuidad. Ese universo tenía un solo nombre: Hollywood.

ARMÓ SU ESCUADRÓN, UNA SUER-TE DE RED DE ESPIONAJE periodístico sin formación ni estudios universitarios, compuesto principalmente por camareras de hoteles, damas de compañía y taxistas. Todos ganaban dinero a cambio de información sabrosa y privilegiada. Operaban fundamentalmente de noche y el mismo Robert Harrison bautizó a su equipo como Hollywood Research Incorporated. La administraba una de sus sobrinas y una troupe de secuaces encabezados por el columnista de sociedad Walter Winchell, periodista de salón que recibía los mejores rumores que no podía publicar en medios oficiales.
A partir de ese momento, paralelamente se inició una ‘cacería’ particular y aún más terrible, donde conocidos cineastas e intelectuales (como Charles Chaplin, Alvah Bessie, Albert Malt y Dalton Trumbo) eran sospechosos por sus conexiones con el Partido Comunista bajo las investigaciones del senador Joseph McCarthy.
En 1952 y bajo el título Se levanta la tapa, el primer número de Confidential convirtió la famosa fábrica de los sueños en un nido de ratas y serpientes: Rock Hudson como un cínico semental que escondía su homosexualidad, Frank Sinatra como un potencial miembro de una banda de lavado de dinero, Elizabeth Taylor anoréxica e infiel, y Lana Turner sin escrúpulos para conseguir un rol protagónico…
En menos de un año, era la revista más vendida de Estados Unidos. En 1955 superó la impresión de más de cinco millones de copias por número. El estilo de los cronistas no tenía límites: insinuaciones, datos parcialmente corroborados, comparaciones odiosas, suposiciones a partir de detalles muchas veces inverosímiles. Confidential sembró el pánico en los estudios de Hollywood y en las residencias de Beverly Hill. Y los titulares eran del tono de: Bing Crosby golpea a su mujer; Robert Mitchun tiene problemas de adicción.

La industria tambaleó. No podía dejar que sus sex symbols —aquellos galanes que en sí mismos encarnaban el éxito de un filme— sencillamente se fueran a la borda por culpa de una prensa “mal intencionada”. Actuaron en bloque y le ofrecieron a Harrison rumores y escándalos de estrellas menores, generalmente debutantes de provincia. ¿El precio? Dejar en paz a sus rostros emblemáticos. Muchos de esos aspirantes aceptaban felices que se escribiera sobre ellos de cualquier cosa, convencidos de que hasta una mala reputación servía para conseguir algo de popularidad.

El dueño de la revista aceptó el trato, les siguió el juego y, luego, olvidó todo: Confidential nuevamente lanzó palos hacia todos… Lo único que consiguieron los grandes estudios fue dejar en evidencia que nadie estaba protegido.

Lea el reportaje completo en la edición del 1 de marzo.

Protección infalible

Posted on: February 28th, 2013 by Caras

Buscando cumplir esta necesidad, aterriza a nuestro país una increíble gama de lentes Polaroid. Estilo y tecnología son las principales características que complementa esta marca en sus modelos, los que te entregarán una protección óptima contra la radiación ultra violeta y una visión libre de reflejos.

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La cerveza es porteña ¡Salud!

Posted on: February 28th, 2013 by Marcelo Simonetti

Cuando Andrew Blest abrió el grifo del alambique, por donde escurrió un líquido café tostado, ahí en lo que hoy es la plaza Aníbal Pinto, supo que aquello iba a ser un negocio que habría de hacer historia. No está claro si fue él o alguno de sus clientes quien se bebió de un golpe esa primera jarra de cerveza. Lo que sí se sabe es que su cervecería enclavada en el corazón de Valparaíso, la primera del país, cautivó a los porteños al punto que años más tarde vendería a muy buen precio su emprendimiento. Aquello ocurrió en el verano de 1825. Contra lo que se pueda creer, los Anwandter recién comenzarían a escribir la historia cervecera valdiviana un cuarto de siglo después. En los orígenes, la cerveza en Chile tuvo el olor del Puerto y el paladar de un irlandés busquilla y exitoso.

Casi 200 años más tarde, un empresario cervecero ha indagado hasta dar con los antecedentes de este tío del escritor Alberto Blest Gana. Se llama Sergio Morán y se ha instalado con su Casa Cervecera Altamira a  pocos pasos del lugar donde Blest levantó su cervecería. “El fue un médico irlandés que trabajó como tal para la campaña por la independencia. Como premio a sus servicios, O’Higgins le dio la ciudadanía chilena y un terreno en la plaza Aníbal Pinto. Como buen irlandés, extrañaba las cervezas, cuya oferta en el Chile de entonces dependía de lo que llegara de otros países, que solía ser escaso y de dudosa calidad. Es ahí que decide hacer su propia cerveza. No hay demasiados datos, salvo que era una Porter y que le fue muy bien”.

Morán ha encargado el trabajo de investigación a dos historiadores y el estudio resultante será la base del Museo de la Cerveza que debería inaugurarse a mediados de año en Valparaíso, en el mismo lugar donde él levantó su brew pub. Este es un concepto poco conocido en Chile que consiste en un bar que elabora cerveza in situ y en donde los clientes pueden tomarla ‘al pie del barril’, modalidad que Morán conoció cuando viajó por Europa. No es la única innovación que ha introducido. La otra es la de la cerveza gourmet. “Llevo tres años trabajando en esa dirección. No quería hacer cualquier cerveza, sino desarrollar una que armonizara con la gastronomía”.
Así diseñó su línea. Para los platos picantes, ideó una american pale ale, que es más amarga, y funciona perfecto con ese tipo de comidas; para la parrilla, sánguches y pizza, una receta típica de Düsseldorf, que se hace con levadura ale, pero fermenta como una lager; y para las carnes de caza o a la cacerola, o los quesos, una irish dry stout. “Me pareció que era un portafolio fácil de entender”, dice.

LO QUE PARTIÓ COMO UNA AVENTURA IRLANDESA SE CONVERTIRÍA, A POCO ANDAR, EN UNA EMPRESA ALEMANA. El éxito de Blest fue evidente. El mismo era un inmigrante inquieto. La primera patente que se registra en Chile le pertenece y es un método para elaborar ron. Además, él fue el primer director del Hospital Van Buren de Valparaíso. Entre tanta actividad, claramente el tiempo que podía dedicarle a la cervecería no era demasiado.
Con todo, ganó fama tanto por la calidad del brebaje como por cierta dosis de leyenda que supo imprimirle. El irlandés no halló nada mejor que refrigerar su bebida en la famosa cueva del chivato, lugar donde el imaginario popular afirmaba que vivía un ser diabólico, parecido al chupacabras. Por un lado, aseguraba un proceso de refrigeración natural y, por el otro, se resguardaba de que le robaran, porque nadie se atrevía a acercarse a la cueva, más todavía sabiendo que era una zona en donde el mar azotaba las rocas y hacía remolinos.

Para 1833, una nueva cerveza se fundaba en el Puerto. Era el emprendimiento de los comerciantes José Tomás Ramos y Luis Infante, al que más tarde, en 1849, se sumó la primera cervecería moderna de Chile: Cervezas Plagemann inauguró el uso de métodos industriales.Para ese entonces, Blest ya había vendido su fábrica al alemán Juan Stuven Jensen, y a pesar de que seguiría tomando cerveza, haría fama en otros derroteros.
Recién cuando Plagemann sacaba al mercado sus primeras producciones, en Valdivia la familia Anwandter hacía historia a partir de la iniciativa del farmacéutico Carlos Anwandter quien, buscando cumplir el deseo de su mujer de tomar cerveza como la que había en Alemania, decidió tomar cartas en el asunto y elaborar su propio  brebaje. La producción empezó con 36 botellas semanales. Sólo cuatro años más tarde, en 1855, la cervecería Anwandter era una industria con una producción anual de 100 mil litros. Hacia 1883, la sola cervecería Anwandter controlaba la mitad del mercado chileno.

El crecimiento de Valdivia como polo cervecero coincidió con la migración de los emprendimientos porteños a Limache. “Las aguas de Limache tenían un grado de dureza y de calcio muy importante para la fermentación, por lo que la cervecería Plagemann, luego de asociarse a otras cerveceras pequeñas, emigra a esa localidad y crea la Fábrica Nacional de Cerveza de Limache. Y años más tarde, en 1901, la compañía de Limache compró la fábrica de Carlos Cousiño situada en Santiago para formar la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU)”, cuenta Morán.
A esas alturas, no había irlandeses en el mercado nacional. Los alemanes, sobre todo en el sur, ya hacían suya la tradición. Y Valparaíso quedaba en una segunda línea.

EL OLOR DE LA CEBADA ES INTENSO EN LA PEQUEÑA FÁBRICA DE CALLE BLANCO, un lugar oscuro, donde bulle la actividad. Lo que comenzó como un emprendimiento tibio hoy es una realidad que ha llegado, incluso, al mundo del retail. La botella que en un inicio tenía a un pirata muy parecido al que interpretaba el actor Geoffroy Rush en Piratas del Caribe (Barbarroja) es casi un símbolo del nuevo Valparaíso y un estandarte en el revival que ha tenido la cerveza acá.
Un argentino dedicado al rubro gastronómico —Fernando Magnatera— y un ingeniero civil bioquímico, especialista en el área de la fermentación —Andrés Arancibia—, unieron fuerzas para iniciar en 2003 la Cervecera del Puerto. “Comenzamos con tres tipos —pale ale rubia, acaramelada ámbar ale y una negra— que la misma gente eligió a partir de encuestas cerradas que hicimos durante 10 meses. Hoy tenemos un portafolio de siete cervezas, pasamos de vender 4 mil litros a una capacidad de 30 mil en el verano. Y además estamos llegando a todo Chile gracias a que entramos en el mundo del retail”, cuenta Andrés Arancibia.

La Cerveza del Puerto se encuentra en las tres grandes cadenas de supermercado: Walmart, Jumbo y Unimarc. “Fue un paso necesario. El retail te permite tener vitrina en un momento en el que han nacido muchas cerveceras”, explica Arancibia.
En ese sentido, la convivencia entre Cervecera del Puerto y la Casa Cervecera Altamira es total. Mientras una apunta a una masividad limitada, la otra es mucho más acotada, y trabaja bajo la etiqueta de boutique, apostando por entrar fuerte como un relevo del vino en su condición de acompañante de las comidas. “En Chile no hay cultura cervecera demasiado extendida, pero sí un gran conocimiento del vino. Es por esa puerta por donde decidí entrar”, explica Morán.
No le ha ido mal. Altamira salió elegida en 2012 como la mejor pale ale de Chile —la categoría más competitiva— en la guía de Pascual Ibáñez. Y la Mestiza —que es la otra marca de la casa cervecera— consiguió medalla de bronce y plata, en su versión negra y ámbar respectivamente, en la Copa de Cervezas de América 2012.

EL NENE CONTENÍA ALGO MÁS DE TRES LITROS DE CERVEZA Y HABÍA QUE TOMARLO CON LAS DOS MANOS, como a una guagua. Era un clásico del Valparaíso de los ’80 y los universitarios, el sindicato de pescadores y los trabajadores del mercado Cardonal hacían romería hasta el bar La Vertiente, en Pedro Montt, frente a la Plaza O’Higgins, para aplacar la sed con semejante coloso. Las cosas se han morigerado un poco y el Nene se ha reducido quedando en apenas un litro 800 cc, acompañado de la Guagua, que contiene un litro 200 cc, el Burrón, que suma un litro, y el Burro, que llega a los 800 cc. Como fuere, esa fuente de soda a la antigua, sigue siendo un lugar donde el porteño robustece su condición cervecera.

No es el único, claro. Porque si hay un lugar que le ha ayudado a los habitantes del puerto a refinarse en su pasión por la cebada, ese es el bar El irlandés. Nigell Gallagher —el irlandés en cuestión— llegó hace nueve años a Valparaíso arrastrado por el amor. Como no encontró empleo en el rubro informático —que fue lo que estudió y en lo que trabajó buena parte de su vida—, decidió lanzarse a la aventura y montar un bar que uniera la tradición irlandesa con la del porteño.
“Al principio tuvimos 15 variedades, pero cuando decidimos tomar el rumbo cervecero, lo primero que hice fue sacar las industriales de la carta y me dediqué sólo a las artesanales, siempre apostando por la calidad. Ahora tengo el bar con la mejor y más variada oferta de Chile”, dice Gallagher, largo, flaco y colorín.

En El Irlandés es posible encontrar un promedio de 200 tipos de cervezas entre nacionales y extranjeras. El mismo Gallagher las importa —incluso hoy tiene un servicio de delivery que te pone la botella de Dinamarca, Irlanda o Estados Unidos en la puerta de tu casa—. Y cuenta con verdaderas joyitas para el cervecero extremo. “En el bar puedes encontrar unas muy exclusivas, como las de la cervecería Rogue, que es de Estados Unidos, de Oregon. Ellos son fanáticos del lúpulo, que es el ingrediente que le da el amargor. Su producción es totalmente orgánica. Y el trabajo de Mickeller, que es un cervecero nómade. No trabaja en un solo lugar, sino que hace colaboraciones con otros cerveceros destacados en el mundo. Ocupa sus instalaciones e intercambia conocimientos, lo que redunda en un producto que va mejorando en cada uno de sus viajes”, dice.
Y aun cuando en su bar es posible encontrar botellas de una quincena de países, la oferta local también lo apasiona. Sin bien hay muchos que se dicen artesanales y que no dan el ancho, Gallagher destaca un par de proyectos que se sitúan en los alrededores de Valparaíso, y que están elaborando una cerveza de calidad: Ruberg, de Villa Alemana, y Granizo, de Olmué.
La corona cervecera parece estar cambiando de dueño. Para desgracia de los valdivianos, los porteños tienen más de un motivo para celebrar y hacer salud, obviamente con ese amarillo brebaje de los dioses.

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Amanda Seyfried: “Es un honor ser parte de Los Miserables”

Posted on: February 28th, 2013 by Celine Mahou

Reconoce amar el musical desde niña, cuando a los 11 años, sus padres la llevaron a Philadelphia para que viera por primera vez la representación de la novela del francés Victor Hugo. Quedó completamente fascinada con la música, los personajes y la puesta en escena. Ya a esa edad la platinada se imaginaba actuando en el rol de Eponie.
Con el transcurso de los años, Amanda se integró al coro de la iglesia del barrio donde vivía y donde descubrió que su registro vocal era el de una soprano, de ahí en adelante su carrera estaría marcada por diversas melodías.

¿Participaste de musicales cuando eras pequeña?
No, pero quería ser cantante, por lo que tomé lecciones desde los 11 años. Las dejé a los 17 cuando me fui a vivir definitivamente a Nueva York.

¿Cómo llegaste a Los Miserables?
En agosto de 2011 supe por un amigo actor que las audiciones para la obra estaban abiertas, de inmediato se lo comenté a mi representante. Lo único que quería era conseguir una audición, porque este es mi musical favorito de todos los tiempos.

¿Cómo te enteraste de que habías sido seleccionada para ser parte del elenco?
Estaba en casa y me encontré con una llamada perdida de Tom. Fue días antes de navidad y me pregunté, ¿Por qué me esta llamando Tom Hooper?, ¿Qué estará pasando? Cuando le devolví la llamada me dijo: “Mi regalo de navidad para ti es que tienes el papel”…. quedé absolutamente asombrada. Fue el mejor regalo de navidad de mi vida. Era un honor ser parte de esta película.

¿Cuántas veces habías visto Les Mis?
Dos veces. La segunda, fue cuando estaba haciendo la investigación para el personaje y fui a Londres. Pero, podría verla una y otra vez, porque es un show al cual uno se convierte adicta.

¿Cómo fue tu reacción cuando te enteraste que debías cantar en vivo durante cada toma?
Pensé, Dios esto será muy difícil, pero sabía la idea que Tom tenía. Además nos dieron mucha libertad en cuanto a los registros de voz que podíamos utilizar mientras actuábamos.

¿Cómo es el proceso en las escenas de un musical?
Se usan unos pequeños auriculares que fueron moldeados y ajustados a nuestros oídos para que no se vean. Además contamos con diminutos micrófonos en la parte superior de nuestros trajes. Eso había que ponerlos por fuera, porque no nos podíamos arriesgar a ninguna distorsión.

Hace un momento declarabas tu amor por el papel de Eponine cuando eras pequeña. Pero aquí interpretaste a otro personaje, el de Cosette….
Yo audicioné para Cosette, porque no puedo cantar como Eponine, me encantaría pero no me salían esas notas agudas.

¿Fue muy complicado dar con los tonos que exigía tu rol?
No puedo mentir, mi primera grabación fue muy débil. Creo que el equipo pensó que yo tenía problemas con el registro vocal, y era así. Fueron muy serios al respecto, tal y como debieron serlo. Pero ser parte de este proyecto era mi máximo sueño, no imagino nada que haya querido con tantas ganas como esto, por eso me esforcé al máximo y creo que lo logré.

Finalmente te quedaste con el personaje de Cosette
Sí, la interpreto cuando es mayor, ella es una joven que tiene un padre sobreprotector (Valjean-Hugh Jackman), no tiene amigos, su vida es un tanto solitaria, hasta que conoce a Marius, interpretado por Eddie Redmayne, del cual se enamora perdidamente. Mi personaje representa la esperanza y la inocencia en esta trama. El rol fue increíble, pero al mismo tiempo fue una tremenda responsabilidad.

¿Por qué crees que a la audiencia le gusta tanto esta historia?
Principalmente tiene que ver con la forma en la que está construida. El musical es bello y emocionante. Es un relato duro y a ratos muy oscuro, pero también tiene luz. Además, la historia de amor de Marius y Cosette es tan hermosa que simplemente cautiva a la audiencia. El musical se mueve de una manera muy especial y eso es atractivo.

Mencionaste a Hugh Jackman quien interpreta a Jean Valjean. ¿Cómo fue trabajar con este nominado al Oscar?
Es increíble compartir su maravillosa perspectiva y actitud, es el hombre más gracioso que he conocido. Es divertido y sabe lo que hace. Además, es un gran amigo australiano y un adorado ser humano. Fue perfecto para este papel y tiene una de las voces más increíbles que he escuchado.

Anne Hathaway interpreta el papel de tu madre. ¿Cómo fue esa experiencia?
Es extraño porque Anne solo tiene dos o tres años más que yo. Pero como estamos en distintas partes de la película, no es tan alocado. Lo pasé muy bien con ella.

Tom Hooper nunca había dirigido un musical antes. ¿Te sorprendiste cuando te enteraste que el sería el director de Los Miserables?
Si, me sorprendió. Pero cuando tuve la primera audición entendí la conexión que tiene con la música, además de la importancia que le entrega a la actuación en cada rol. Esta es una película épica donde Tom sabe absolutamente lo que quiere lograr y donde controla cada segundo. Es un director increíble.

Trabajaste en un musical antes, Mamma Mia! ¿Cómo lo comparas con tu trabajo en Los Miserables?
Tengo que reconocer que Mamma Mia! fue pan comido en comparación con esto. Fue duro, pero pre-grabamos toda la música, no tenía que sonar perfecto, no debíamos tener el sonido clásico de la misma forma que Los Miserables. Un clásico es mucho más complejo. En Mamma Mia! debía cantar música pop, y eso es un sueño en comparación con esto. Cuando logras obtener un sonido clásico, se siente diferente, se siente maravilloso. Amaba cantar ópera cuando era pequeña, y este papel me recuerdó eso.