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Archive for January, 2013

‘El panzer está intacto’

Posted on: January 31st, 2013 by Odette Magnet

—¿Qué posibilidades reales hay de que Cuba extradite a los presuntos autores del asesinato de Jaime Guzmán y se haga justicia en el caso?
—Entiendo que esos trámites se han hecho, pero sin resultados. No tengo antecedentes que permitan opinar sobre nuevas gestiones. Ni siquiera sé si esa gente está aún en Cuba.
José Miguel Insulza —que recibió a CARAS en su despacho de la OEA y luego vino a la Cumbre Celac UE— mantuvo el tono mesurado ante el tema que, según muchos, fue asunto central en el encuentro: la gestión del gobierno de Piñera ante Raúl Castro para que colabore con todo al esclarecimiento del crimen de Jaime Guzmán Errázuriz, hace 22 años.
Para la UDI ese gesto del Presidente resultaba clave. Para Insulza, esperable, porque “el derecho a pataleo, a reclamar y aprovechar oportunidades para plantear lo que uno cree es algo que existe en democracia y no hay que escandalizarse”.
Conciliador frente al gremialismo que pide se ejecuten órdenes de captura internacional para Ricardo Palma Salamanca, Raúl Escobar Poblete, Juan Gutiérrez Fischmann, Alexis Soto y Marcela Morales —quienes según la UDI se encontrarían o habrían viajado a Cuba—, el ex canciller chileno recalcó que “esto no es un asunto de prófugos. Esta gente fue juzgada por el sistema judicial chileno y condenada. Estaban cumpliendo condena y se escaparon”. Por eso es lógico que los afectados exijan cumplimiento de la sentencia, agregó.

—El senador DC Patricio Walker ve como “contrasentido que el único dictador de Latinoamérica asuma la presidencia pro témpore de la Celac.
—Eso sólo puede responderlo la Celac. A ella le corresponde definir los requisitos para ocupar la presidencia. Yo soy secretario general de la OEA.
José Miguel Insulza no necesita presentación, ni en Chile ni en América Latina. Como político, ex canciller y ministro del Interior, socialista, ex Mapu, a los 69 años, el secretario general de la OEA es una figura más que conocida. Controvertido, despierta pasiones. Unos lo detestan, otros lo quieren y admiran. En la región ocurre algo similar. Lo han insultado y halagado. Las críticas dentro de la OEA —y también fuera— no son pocas. Apuntan a su gestión, personalismo, la calidad de la gente que ha traído a su gabinete, entre otras. En el frente regional se han levantado voces de reprobación frente a como ha enfrentado episodios como los de Paraguay y Venezuela, entre otros. El se encoge de hombros y dice “soy como soy”. Aunque confiesa que los insultos “me molestan”.
Vive en Washington con Georgina Núñez, su mujer mexicana, y su hijo menor, Daniel. Javier se quedó en Chile y la mayor, Francisca, en Montreal. Ignacio murió en la nación azteca a muy temprana edad. Insulza tiene seis nietas —más una en camino— que lo enloquecen.

—DICEN QUE ‘CADA VEZ QUE HAY CRISIS EN LA OEA, INSULZA SE VA’…
—Esa crítica no la había escuchado. Me voy de viaje quince días al mes. Ojalá se inventara una fórmula. Me cargan los viajes, los aviones, pero en este trabajo hay que atender a 34 países. Es un enorme y creciente sacrificio. De todas las críticas que se me han hecho, ésa es la más injusta. No sólo no me voy cuando hay crisis sino que cuando hay me quedo en Washington.
—¿Aguanta el matrimonio este trabajo?
—Sí, la familia se acostumbra a todo. Además que voy dos o tres días y vuelvo.
—Sobre la posibilidad de que postule como senador, usted habría dicho que antes de tomar una decisión debía ‘clarificar su situación en el estamento internacional’. ¿Despejó la neblina?
—No recuerdo haber hecho esa declaración usando esas palabras. Dije que no hablaría de la política chilena mientras ejerciera el cargo en la OEA. Por lo tanto, no tengo en este momento ninguna fecha en la cual me vaya a Chile a ser candidato a senador. Si ocurriera, será después de que haya dejado la OEA. Y le explico la razón: cuando alguna gente me sugirió hace cuatro años que fuera candidato a presidente, estuve mucho tiempo yendo y viniendo, que sí que no… Fue un error. Me debería haber ido de la OEA primero, si es que lo iba a hacer, y postular después. O haber rechazado la idea. No hice ninguna de las dos cosas. No volveré a cometer el mismo error.
—Valga la aclaración porque en Chile se cree que su decisión estaría casi tomada…
—No está tomada ni casi tomada. Me carga hablar de mi futuro mientras esté aquí, pero tampoco daré un “no” rotundo porque significaría amarrarme a decisiones que nadie me puede exigir.
—¿Está con ganas de volver?
—Siempre he querido volver. La cantidad de años que he estado aquí… es fuerte.
—Son casi ocho. En este tiempo, ¿advierte cambios significativos en Chile?
—Uno es la despolitización. Gran drama. Eso forma parte de la autocrítica. La politización es una batalla que perdimos por nuestros propios errores.
—Y nos fuimos al otro extremo.
—Sí, en las noticias uno ve puras banalidades. Y uno va a otros países y ve que la gente encuentra el tiempo para ver noticias del mundo, de la política, la sociedad. En Chile, los espacios para eso son cada vez menores. Además, la despolitización favorece el ‘no cambio’.
—Echemos una mirada a la política nacional. Mal que mal, usted es un animal político….
—Permítame decirle, antes que nada, que la expresión “animal político” nunca me ha gustado. Soy una persona política.
—La mayoría de los chilenos cree que Michelle Bachelet volverá a ser candidata presidencial. ¿Tiene esa certeza?
—Sí. No me lo ha dicho ella, pero si uno mira como son las cosas, los tiempos que quedan, el hecho de que no haya rehusado nunca una candidatura, me parece muy difícil que la rechace.
—¿Es bueno que ella corra?
—Ciertamente.
—¿Porque no hay otro o porque es ella?
—Es que a lo mejor no hay otro porque es ella. No es ni lejos la second best, es tan lejos la mejor candidata que no hay otros reales. Quedan pocos meses, es obvio que ya es ella la candidata.
—Ha dicho que “la Concertación no goza de un liderazgo claro. Que ve muchos proyectos individuales pero no el colectivo”. Es tan cliché esto del “proyecto país”. ¿Qué quiso decir?
—Mire, hay distintos niveles… Por ejemplo, hay que hacer realidad que todos somos iguales, que merecemos las mismas oportunidades. ¡Hay gente que no lo cree! El tema de la igualdad de género, libertad de expresión, la desigualdad, la eliminación definitiva de la pobreza… Mi convicción, y espero que la de quienes anden conmigo, es que el Estado debe proveer educación, salud, vivienda, transporte y seguridad de calidad a todos. No significa que todo lo anterior no pueda también ser privado.
—¿A qué colegio fue usted?
—Al Saint George. Mi padre pudo mandarnos a un liceo, al Valentín Letelier, al Instituto Nacional, pero mi madre quería que aprendiéramos inglés. Además ella era católica. En esa época existían opciones; ahora, salvo el Instituto Nacional o el Manuel de Salas, los otros no existen.

—¿ESTÁ DISPUESTO A hacer UNA AUTOCRÍTICA GENUINA como dirigente concertacionista?
—Por razones religiosas o políticas, hay gente que cree que hacer una autocrítica es como hacerse el harakiri, un tremendo mea culpa por los pecados cometidos… eso no me lo escuchará nunca.
—¿Qué le puedo escuchar?
—Una matizada aceptación de las cosas que faltaron. Cuando voy por los caminos de Chile y recuerdo que antes eran todos de tierra y ahora la mayoría están pavimentados, cuando recuerdo que antes había 60 mil estudiantes universitarios y ahora son más de un millón, cuando veo lo que veo, me parece difícil decir ‘hicimos todo mal’, como plantean algunos dirigentes concertacionistas.
—Vamos con su autocrítica.
—Primero: podríamos haber sido mucho más radicales en las exigencias respecto al cambio del sistema político que es primitivo. Durante años aceptamos que grupos políticos que obtenían hasta el 30 por ciento sacaran un solo parlamentario. Quizá deberíamos haber sido más intransigentes en eso. Segundo: tratamos bien los temas de la pobreza, la disminuimos sustantivamente pero no hicimos lo mismo respecto de la desigualdad. Priorizamos el crecimiento, no la forma en que se distribuían los bienes. Tercero: permitimos una cierta despolitización de la sociedad. Cada vez fueron más amplios los espacios de farándula…
—¿La política volverá a ocupar su lugar?
—No estoy muy seguro porque atraer la atención de alguien cuesta cada vez más. Yo tengo fe en las redes sociales, aunque son muy inmediatas, tú me dices, yo te digo, tú me insultas, yo te insulto.
—¿Twitea?
—No, porque como tengo mal carácter; twitearía cosas de las cuales a los dos minutos estaría arrepentido. Y como no hay forma de destwitear…
—¿Cómo ve el gobierno del Presidente Piñera?
—Mire, yo no hablo… Usted sabe que tengo un compromiso…
—No, no sé.
—A mí me eligió y me postuló a este cargo el gobierno de Chile y, por tanto, no voy a criticarlo mientras esté en la OEA. Critico al país, pero ‘Piñera hizo esto bien, Piñera hizo esto mal’, eso no.
—¿Se impuso esta autocensura?
—Sí, es sano. Para serle bien franco, no es mi gobierno. Probablemente, mientras fui secretario general durante el mandato de Bachelet hablaba de esas cosas porque formaba parte de ello. Hoy soy reconocidamente de otra fuerza de oposición… Al día siguiente que deje el cargo le puedo asegurar que hablaré, pero nunca será demasiado feo porque no creo mucho en la crítica negativa. Lo único que diría sobre este gobierno y cualquier otro es que se demuestra que, finalmente, la evaluación de los ciudadanos tiene que ver con un montón de cosas, no sólo con lo económico.
—Hablemos de Chávez y Venezuela. Ha defendido la legitimidad de su ausencia…
—He defendido la legitimidad de los sistemas políticos de los países. ¿Cómo puede alguien pretender que me arrogue el derecho de decir que el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial de un país están equivocados en la interpretación de la Constitución? ¡No se puede!
—No es un misterio que usted no es chavista.
—Algunos sostienen que lo soy. Hay un señor que me manda cartas que dicen que Chávez debe conocer secretos terribles sobre mí para que yo lo defienda de esta manera… Para empezar, no voy a Venezuela desde que comenté negativamente la decisión del Presidente de cerrar Radio Caracas Televisión. Eso, hace más de cinco años.
—Irónico porque al menos un sector de los norteamericanos lo considera chavista.
—Y del otro lado me consideran imperialista…
—¿Qué queda del Panzer?
—El Panzer está intacto. No tiene todas las atribuciones que quisiera, pero no me quejo.
—¿Se va a jubilar si no es senador?
—¡¡¡No!!! Quiero pasarlo bien el resto de mi vida, tranquilo, haciendo cosas.
—¿Tiene ganas de ser senador?
—Mire, tengo una cierta curiosidad. Postulé una vez al Parlamento sin ninguna posibilidad cuando era del Mapu pero, ciertamente, me gustaría ocupar un cargo público. Tengo vocación para eso.
—¿Cuánto le dolió el que no haya prosperado su candidatura pre-presidencial en 2009?
—No me dolió porque no tenía derecho a eso: no fue decisión mía. Si yo la hubiese tomado habría sido candidato, por lo menos, en una primaria. Pero no era justo salir del cargo a la incertidumbre.
—Apareció como una indecisión suya.
—No, no fue indecisión. Decirles antes de cumplir tres años en el cargo, ‘muchas gracias por elegirme, qué buenos fueron ustedes, con permiso, me voy’. ¿A qué? Bueno, voy a ver si resulta… No puedo dejar botadas las cosas para lo cual me eligieron a cambio de una aventura.
—Ese mismo vale ahora.
—Aprendí que uno no habla de una cosa hasta no terminar con la anterior.
—Algunos sostienen que a la OEA le falta relevancia y presencia.
—Dicen que le falta punch. Esta es la OEA de los tiempos en que Piñera le entrega a Castro la secretaría de la Celac y nadie chilla. En la OEA se necesitan tres cosas: que todos los países sean miembros; que todos sean democráticos, y que todos se sientan incluidos, que no haya unos a quienes se apunta con el dedo y a otros que se les perdona todo.
—¿Se le ha puesto más duro el cuero?
—No sé. De pronto uno advierte que se ha hecho de enemigos. Hay gente que dice cosas horribles.
—¿No los tuvo antes de asumir el cargo?
—No. Había tenido adversarios, no enemigos.
—¿Hoy tiene ambos?
—Hay gente que tiene encono conmigo.
—¿Le afecta?
—Molesta. El insulto es contrario a la política.

 

El triángulo de Bardot

Posted on: January 30th, 2013 by Caras

Después de eso, ni ella ni el lugar volvieron a ser los mismos. Y del moreno que la sedujo no supimos más…

Fue un amor fugaz e intenso, un romance de verano. De esas historias inconclusas que se graban a fuego en los corazones de quienes las viven: Buzios quedó marcado de por vida; Brigitte Bardot se encandiló con su naturaleza salvaje y aunque después decidió dejar el ‘romance’ hasta ahí, la caleta no volvió a ser la misma: la bomba francesa la transformó en el ‘Saint Tropez’ de Brasil. Y Bob Zagury, el playboy brasileño que en ese entonces estaba con ella, pasó a tercer plano en este triángulo.
BB tenía 30 años cuando le cambió el destino a uno de los cientos de pueblos de pescadores de Brasil. Buzios —a casi 200 kilómetros de Río de Janeiro— había sido poblada por indios, portugueses y piratas franceses. Y fue, también, un punto de tráfico de esclavos. Para la primera visita de Bardot, en enero de 1964, sus más de veinte playas ‘eran’ para unas pocas familias de clase alta carioca que —desde los ’50— habían descubierto este paraíso aventurándose por caminos de tierra y buscando un lugar rústico, casi privado, que se puede recorrer prácticamente entero caminando a la orilla del mar. Y que, después de Brigitte, saltó al escenario mundial del turismo.
Todo empezó cuando la actriz —que estaba en lo alto de su fama— voló a Río para ver a Bob Zagury. Al aterrizar se percató de que el escape romántico se había filtrado y una ola de paparazzi también la esperaban en el aeropuerto. La leyenda dice que la pareja arrancó dejando todas sus pertenencias allí, incluido el pasaporte.

Después de unos días —donde apenas pudieron salir del departamento por el acoso de los fotógrafos—, ella se preparaba para volver a París cuando se les ocurrió llegar a un trato con los medios: se alejarían de la ciudad rumbo a un lugar tranquilo, junto a su amigo y fotógrafo francés Denis Albanèse, quien retrataría las vacaciones de Bardot, y compartiría las fotos con la prensa, a cambio de que los paparazzi los dejasen en paz. La oferta funcionó.

Partieron en un yate con destino a Armação do Buzios. Allí se instalaron por tres meses, viviendo entre pescadores y niños, un tiempo de paz, amor, naturaleza y libertad. Luego, BB embarcó a París y volvió a fines del mismo año, aunque después de ese segundo viaje, nunca más regresó.
Imágenes de ese tiempo se pueden ver en una sala-museo ubicada en la calle que recorre el balneario, donde está también la famosa escultura de BB, en bronce, a tamaño real, frente a  la Praia de Armançao.
Pese a que sólo dos años después de la visita de Bardot, el vocalista de los Rolling Stones, Mick Jagger, llegó a la península y tocó la guitarra en la Praia do Canto para los pescadores y un grupo de jóvenes cariocas, y a lo largo de los años varias estrellas, incluyendo a Madonna, han pasado por ahí, nadie ha provocado el impacto de BB.

FUERON DÍAS DE BAJO PERFIL, AGUAS TIBIAS Y AMBIENTE APACIBLE. Ella paseaba con su gato, vestía sus pareos tahitianos, flores en el pelo y sorprendía con los primeros topless en arenas casi vírgenes. En filosóficas conversaciones abogaba por un camino de amor y contacto con la naturaleza y los animales, la importancia de la ecología, el no consumo y la celebración constante de la vida. Sus días transcurrían en la playa con algunas amigas, esperando que los hombres trajeran la pesca para la comida, y luego quizá venían unas caipiriñas mezcladas con un guitarreo, donde cantaba, bailaba y el mar le hacía de testigo.

Las más de 400 imágenes prometidas por Albanèse a la prensa mundial no sólo mostraban la belleza espontánea de la rubia en bikini, sino que además las preciosas playas. Demoraron poco en dar la vuelta al globo poniendo a todos de cabeza para localizar aquel paraíso terrenal.
La publicidad fue tan tentadora y Buzios comenzó a llenarse de curiosos que querían bañarse en las mismas aguas que la estrella francesa. En un par de años abundaban cientos de turistas, posadas y tiendas de artesanía. Hoy, cuatro décadas después, es el balneario top por excelencia, con más de 400 posadas, y donde veranean la elite brasileña y argentina, además de viajeros de todas partes.
Parada obligada de los cruceros de lujo, mantiene su aire apacible y, a ojo de buen observador, sigue siendo un lugar donde grandes casas con enormes ventanales no necesitan rejas ni barreras eléctricas. Vecina a Río tiene, sin embargo, una realidad a años luz, si de seguridad hablamos.
Los espacios que ocupaban las rústicas tienditas o picadas, hoy son boutiques de exclusivas marcas y elegantes restoranes. La romántica Rua das Pedras, donde se hospedaban, se convirtió en un bullicioso paseo peatonal que vive de día y noche.

“COMPRENDO QUE NO HAYA VUELTO.  MIL VECES LA HAN INVITADO LOS ALCALDES con la esperanza de hacer el gran acontecimiento, pero Brigitte nunca aceptó… Es lo bastante sabia para saber que nadie pudo detener el tiempo. Y para saber que el mejor regalo para los buzianos y demás visitantes es no confrontarlos con la BB de tercera edad. “Mejor que se queden con el mito”, dijo la argentina Marcela Mayol a O’Globo. En ese entonces ella estaba casada con Ramón Avellaneda y hospedaron a BB en su casa de adobe que ahora es la Pousada do Sol y el restorán Cigalon. No había agua corriente ni electricidad, pero “con un pescado a las brasas, una viola y 27 años, ¿qué más hacía falta?”, preguntó Marcela a O’Globo.
Sonia Persiani le arrienda a Marcela parte de la casa y es fiel testigo de que la curiosidad hacia Bardot sigue viva. “La mayoría de los turistas viene a conocer dónde se quedaba y permanecen largo rato mirando las fotos de esos tiempos. Quieren saber dónde iba, qué hacía”, cuenta. Incluso los franceses se impresionan e, incluso, sugieren que la actriz es más famosa allí que en su propio país. Basta decir que el paseo principal costero se llama Orla Bardot, el cine local y una galería también llevan su apellido, y su imagen yace inmortalizada en una escultura de la artista local Christina Motta. Mirando el mar en la playa de Armação, congelada en el tiempo e idealizada por su amado Buzios, se ve a la “fundadora” sentada frente a la puesta de sol, cerca de tres pescadores que recogen sus redes.

¿Y CÓMO BUZIOS NO IBA A ENAMORARSE DE ELLA?… “Era verdaderamente fascinante. Entretenida, muy educada, culta… ¡tenía memoria de elefante! Cantaba, bailaba, cocinaba, ¡todo bien! Se merecía la admiración que tuvo”, dice su amiga chilena Goya Silva. Conoció a Brigitte en Ginebra a mediados de la década y forjaron una gran amistad. “Había ido hace poco a Buzios por segunda vez y hablaba del lugar con un gran cariño, sobre todo porque podía pasear libre y la gente era muy amable, la trataban como reina, no la acosaban”, comenta.
Los pescadores de entonces, que trabajaban por trueque y vivían del mar y para el mar, ya no están. La casa de Raúl Avellaneda en la Rua das Pedras sigue en pie, pero la rodean construcciones modernas y antiguas que se mezclan, dando cabida a todo tipo de locales comerciales, bares y restoranes que nunca cierran. El bullicio es intenso de día y de noche. Arriendo de buggies, tiendas de ropa de marca, elegantes boutiques, más restoranes y más tiendas… ¿qué diría Bardot al ver cómo el consumo se impuso en su caleta?

Quizás ahí tiene otro motivo para no volver. No sólo el balneario se encontraría con otra BB —como advierte su amiga Marcela Mayol—, sino que ella también se enfrentaría a otra realidad. Poco queda de la caleta que la hipnotizó y de las playas vírgenes que la escucharon cantar. Tal vez es mejor, tal como en esos romances inconclusos, que ambos se queden con lo que fue y vivan de la memoria.

Los libros de mi vida

Posted on: January 30th, 2013 by Marcelo Simonetti

En este artículo hay lectores de los dos tipos, cada uno cuenta cuál ha sido el texto que los marcó a fuego. Un  puñado de historias que funciona también como una suerte de guía para este verano.

Felipe Ríos:  Una miniatura de Tennessee Williams

No recuerda con exactitud si primero fue el libro, con sus hojas de bond ahuesado o la voz de Fernando González quebrándose en algún pasaje, en el transcurso de una palabra a otra, en una sala pequeña de la escuela que el maestro dirigía en la calle Mallinckrodt, a principios de la década del ’90. Felipe Ríos ahora flamante director de la Escuela de Teatro Musical de Projazz venía llegando de Puerto Natales cuando supo de esa obra que lo conmovió hasta el alma: Háblame como la lluvia y déjame escuchar. Incluida en las obras completas de Tennessee Williams, “es un texto breve que cuenta el rencuentro de una pareja joven, no deben tener más de 35 años, en una habitación decrépita. Están consumidos por la vida. Ya no tienen fuerzas. Es una historia de abandono contada desde el corazón”, dice. Ríos ya conocía Un tranvía llamado deseo, pero Háblame… lo impactó con mayor fuerza. “Yo era súper pajarito y descubrir este texto que no es bonito ni tan feliz, que muestra una forma de vida tan común, me cambió la forma de ver el teatro”.

Libros-de-mi-vida02Juan Carlos Fau: El infierno de Houellebecq

Hay una novela que Juan Carlos Fau —fundador de las librerías Qué Leo— no tiene miedo de mencionar como un libro capital en su vida: Las partículas elementales, de Michelle Houellebecq. “Lo leí hace unos diez años, en circunstancias bien especiales de mi vida. Llevaba poco tiempo casado, había nacido mi segundo hijo y llegar a fin de mes era una hazaña. Las tarjetas de crédito estaban al límite. Sólo pagaba los intereses. Y la gente te decía puras frases de mierda, en la línea de ya vendrán tiempos mejores. Entonces apareció Houellebecq”. Las partículas elementales es una parodia sobre la vida moderna, una mirada oscura e irónica que a Fau lo sedujo por completo. “Leerlo fue balsámico, un verdadero alivio. Houellebecq te decía que la vida era jodida, pero que podías reírte de ella. Que podías bancártela. El sistema siempre te va a estar tratando de cagar, pero la vida de una rata es sortear el laberinto y llegar hasta el final. Eso te decía”, cuenta Fau, quien luego de eso y de llevar toda una vida de dependiente cortó amarras y fundó sus librerías.

Libros-de-mi-vida03Jacqueline van Rysselberghe: El hombre en busca del sentido

Es una buena lectora. Por encima de todo, le gustan los libros de historia. También los bestsellers. Pero cuando la ex alcaldesa de Concepción era una aplicada estudiante de siquiatría hubo un libro que la marcó. “Cuando debí escoger mi especialidad y opté por una sicoterapia gestáltica, leí El hombre en busca del sentido, de Viktor Frankl. El libro cuenta la historia de un prisionero de un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y de cómo aprende a darle un sentido al dolor. “Me llamó la atención esa idea de buscar lo positivo de la vida, lo beneficioso de no enrollarse más de la cuenta, la certeza de que los problemas son fabricados por uno mismo. Tuve la convicción de que esa filosofía era una estupenda manera de ayudar a la gente”.

Libros-de-mi-vida04Susana Roccatagliata: Lectora del dolor

Es una lectora voraz de libros que tratan sobre el dolor. Desde que escribiera Un hijo no puede morir, donde cuenta su experiencia tras la muerte de uno de sus niños, se ha convertido en una experta en el tema. Invitada a un congreso en México, conoció a Yohana García. “Una mujer luminosa”, dice. La argentina escribió Francesco una vida entre el cielo y la tierra, que ha vendido más de 150 mil copias. “Es la historia de un hombre que muere de cáncer y se va a un lugar difuso, entre el cielo y la tierra, y desde ahí revisa su vida. Es muy entretenido y tiene un mensaje de fondo que comparto: la muerte no termina con el vínculo. Al ser querido siempre lo llevas en el corazón. Mientras yo viva, él vive”. Pero no se queda sólo en ese y enumera: Muchas vidas, muchos maestros, de Brian Weiss; Vida después de la muerte, de Mary T. Browne; El hombre en busca del sentido, de Viktor Frankl; Desde mi cielo, de Alice Sebold; Déjalos ir con amor, de Nancy O’Connor. “No hay que tenerle miedo al dolor”, agrega.

Libros-de-mi-vida05Nicolás López: Elogio a Robert Rodríguez

Tenía poco más de 12 años y era un mocoso que quería hacer cine. Ya se había estrenado con unos cortos que hacía con la cámara de sus padres, pero no sabía muy bien qué le deparaba el destino. Entonces llegó a su mano un libro que lo iba  a poner de cabeza: Rebelde sin pasta, de Robert Rodríguez. “Ese libro enseñaba que lo único que uno necesita para ser director era simplemente creer que lo era”.  Ahí, Rodríguez contaba en una suerte de diario personal cómo realizó El Mariachi con menos de 23 años y cómo lo termino vendiendo a un estudio en Hollywood. Todo esto con poco dinero, mucho humor y bastantes cojones. “Ese libro fue mi biblia y el que me obligó (para desgracia de muchos) a creerme director de cine y a tomarme en serio que no hay que tomarse en serio”, cuenta el director de Qué pena tu familia.

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Patiperros

Posted on: January 29th, 2013 by Miryam Audiffred

Corrían los primeros años de los ’60 cuando Tony Wheeler, el fundador de la empresa editorial Lonely Planet, decidió que lo suyo era viajar. Tenía 26 años y, sin embargo, estaba convencido de que su destino lo aguardaba en la carretera, en medio de paisajes remotos que condujeran siempre a lo inesperado. Por eso, en 1972 decidió comprar una minivan azul oscuro y lanzarse a la aventura de pasar un año sobre ruedas. ¿Plan? Abandonar Londres —donde acababa de graduarse de ingeniero—, cruzar Asia y llegar hasta Sydney, Australia.
Y lo hizo. Visitó Turquía, Afganistán, Pakistán e India. Durmió en Bali, Katmandú y en muchos otros lugares que eran desconocidos en aquella época sin saber que, desde ese momento, no dejaría de recorrer el mundo.
Tony tiene ahora 67 años, pero sigue siendo un “travel junkie” interesado en explorar sitios remotos. Y nos cuenta que siempre tiene una larga lista de lugares a los que quiere ir, aunque ha pisado casi todo el globo.

EL TREN EXPRESS TRANSIBERIANO QUE CRUZA RUSIA es uno de sus pendientes. “También espero regresar a Sudamérica en marzo para visitar la Ciudad Perdida, en Colombia”, enfatiza. Por lo pronto, está trabajando en un libro que abarcará trayectos por el Congo, Haití, Israel, Palestina, la isla de Nauru, Pakistán, Papúa Nueva Guinea y Zimbabwe.
—¿Cuáles son las características de un buen viajero?
—Flexibilidad y curiosidad —responde de inmediato—. Tener la habilidad de aceptar que las cosas no siempre salen como está planeado; por eso resulta fundamental estar abierto a hacer cambios sobre la marcha.
—Y si tuviera que crear un “kit de sobrevivencia” para turistas, ¿qué incluiría?
—El pasaporte y una tarjeta de crédito. Todo lo demás se puede conseguir conforme se va necesitando. Cargar una mochila a la mitad y el doble de dinero son quizás un buen consejo. Viajar no es como ir a la oficina todos los días. No hay que preocuparse por usar distinta ropa cada día, sino por lavar la misma ropa una y otra vez para ir ligero.
Tony Wheeler y Maureen Wheeler —su mujer y compañera de aventuras— fueron pioneros en el campo de las guías de viaje, un mercado creciente en el mundo. Y cuando fundaron Lonely Planet (1973) enfocaron sus esfuerzos a brindar alternativas de ruta para los mochileros, o viajeros de bajo costo. Tony nos dice que ellos constituyen un sector que ninguna editorial de viaje puede desatender en sus libros. “Estos nómadas globales son con frecuencia pioneros de nuevas rutas. Ellos, en su mayoría jóvenes, van a lugares que otros turistas ni siquiera se molestan en considerar. Explorando más allá de las grandes ciudades y los grandes hoteles, los mochileros lidian con un sinfín de incomodidades con tal de llegar hasta el final del camino. Además, el dinero que gastan va directo a las comunidades locales, sin intermediaciones de algún tipo. Cumplen una función importante, incluso, para la economía”, sostiene.
Aunque con el tiempo Lonely Planet llegó a abarcar todos los segmentos del mercado —viajes en familia, de negocios, de aventura y escapes de fin de semana—, quienes salen con poca plata siguen jugando un papel muy importante como consumidores de sus guías.
Hace menos de dos años que la editorial está totalmente en manos de BBC Worldwide. El proceso comenzó en 2007, cuando los Wheeler vendieron el 75 por ciento de la compañía por 143 millones de dólares, y terminó en febrero de 2011, al momento en que BBC Worldwide compró el 25 por ciento restante en 67 millones de dólares.
Hoy, gracias a la venta de 650 títulos diferentes, la editorial genera ventas anuales por unos 40 millones de dólares.

¿POR QUÉ VENDER EL PROYECTO DE SU VIDA? Tony y Maureen decidieron hacerlo al ver que la editorial debía moverse hacia otros territorios —como el digital y multimedia— donde era muy poco lo que ellos podían hacer. Ella cuenta que llegaron a un punto en el que descubrieron que su presencia ya no era central para el éxito o la existencia de la compañía, algo que resultó “amenazante” pero, al mismo tiempo, “liberador”.
Patiperros02—¿Cómo es la vida después de Lonely Planet?
—Aunque ya no tengo conexión formal con la editorial a veces trabajo para ellos—, aclara Tony. En el 2012, por ejemplo, fui a Rusia para ayudarles a lanzar la primera guía en ruso y a la India para presentar la nueva colección en inglés para viajeros de ese país. Pero también escribo en revistas y periódicos sobre los lugares que voy conociendo y me resultan interesantes.
Desde que vendió Lonely, se ha dedicado además a explorar temas sociales y ecológicos. Con el fotógrafo Peter Bennetts publicó el libro Time & Tide, que muestra los efectos del calentamiento global en el aumento del nivel de los mares y el daño que esto está provocando a pequeñas islas como Tuvalú, en el Pacífico.
Aparte hizo otro en el que habla de aquellos hombres que, en las grandes ciudades de Asia, se dedican a conducir bicicletas que funcionan como taxis.

Muchas cosas han cambiado desde que Tony comenzó a viajar. “Obviamente algunos lugares no son seguros, pero otros han empezado a abrir sus puertas. Por ejemplo, a principios de los ’70 China estaba completamente cerrada al turismo y hoy se acerca a convertirse en uno de los principales destinos turísticos del globo. Africa, como continente, es mucho más seguro que antes. Pero también hay naciones que han dado un paso atrás, como Afganistán, Irán y Pakistán, que estaban abiertos al turismo y hoy son peligrosos”, aclara.
Aun así, dice, nuestra Tierra ofrece un sinfín de posibilidades.
—Entonces, ¿cuál sería su consejo para alguien interesado en recorrer el mundo?
—¡Hazlo! Una vez que estás en movimiento, todo lo demás se irá dando con asombrosa naturalidad.

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San Pedro al límite

Posted on: January 28th, 2013 by Lenka Carvallo

Sus cielos son azules, perfectos. La tierra hace juego con los colores del atardecer y el pueblo parece un escenario como sacado de otro planeta. Imposible no apreciar el encanto de este lugar, ubicado a 1.670  kilómetros al norte de Santiago y considerado la capital arqueológica de Chile.
Hace tiempo que dejó de ser la joya conocida nada más que por mochileros.  Hoy por las calles del pueblo y sus infartantes escenarios naturales circulan turistas provenientes de todas partes del mundo, como también estrellas de la televisión y productores de cine. De hecho, en los días en que CARAS se encontraba recorriendo esta zona, la productora publicitaria de los automóviles Jaguar estaba filmando un comercial nada menos que con Kate Moss, según comentaban los locales. También la National Geographic efectuaba un reportaje. Y un canal de Brasil realizaba una teleserie ambientada en los tiempos de Jesucristo. Toda una muestra de lo inspirador que resultan sus paisajes, que evocan imágenes de otro tiempo, pero también cargadas de sofisticación y glamour. Todo en uno.

Las expediciones están a la orden del día y hay para todos los gustos, aunque se necesita buen estado físico, soportar la altura y la dureza del clima.
El centro de operaciones está en el pueblo, una especie de oasis en medio del desierto, con paredes amuralladas, caminos de tierra y un encanto que lo convierten en un lugar irrepetible. Está hecho para los turistas; gran parte de los que aquí operan hablan varios idiomas; los precios y las cartas de los restoranes están en inglés y se aceptan dólares en la mayoría de las partes. Sólo hay que darse una vuelta por Caracoles, la calle principal, para tener a mano toda la oferta de la que es capaz San Pedro: agencias de turismo, arriendo de bicicletas y tablas para deslizarse cuesta abajo por la arena; restoranes, tiendas de artesanía, bares, boutiques…

Hay que visitar la iglesia, rodeada por un muro de adobe con tres puertas coronadas por un arco. Es la más grande de la región. Fue sede parroquial antes de 1641, pero sus actuales muros son de 1744 y fueron reparados entre 1839 y 1843.
La mayoría de los hoteles se encuentran a pocas cuadras y ofrecen entre sus servicios expediciones a varios de los hitos geográficos más impactantes: Géiseres del Tatio, a cuatro mil metros sobre el nivel del mar donde emergen imponentes fumarolas a través de las fisuras en la corteza terrestre; el Valle de la Luna, una depresión rodeada de dunas desérticas y cerros con impresionantes crestas filosas, que se encuentra sobre la Cordillera de la Sal; y el Salar de Atacama: reserva natural de flamencos, con una vista magnífica de las montañas y volcanes que se coronan de nieve durante el invierno.Un lugar increíble para visitar y ser admirado por su gran belleza.

Restoranes y más:

Adobe: Una de las paradas imperdonables de San Pedro. En una noche cualquiera alrededor del fogón puede encontrarse con un conocido decorador, un arquitecto top o un actor famoso. La comida es excelente. Recomendamos el quinotto, los ajíes rellenos con prietas y las pizzas a la piedra. Caracoles 211.

Sendero de Coyo: Comida autóctona y orgánica, eso es lo que ofrece este restorán  cuya carta es la mejor muestra de la gastronomía local: carne de llamo, guanaco y cordero, junto con quínoa y verduras cultivadas en su propio huerto. Todo es preparado por la dueña, Daniela Vega. Vale la pena darse una vuelta por el jardín y dormir la siesta en las hamacas. 56 55 53 9449.

Heladería Tierra del sol: Al más fiel estilo italiano, todos sus productos son hechos con leche o agua, sin mantequilla, aditivos o colorantes. Imperdible es el helado de maracuyá, chocolate-naranja y, obvio, el de chañar, coca, quínoa y rica rica, típicos de la gastronomía local. Caracoles 101.

La casona: Es como estar en El Liguria, pero con piso de barro y muros de adobe. Pura onda, sobre todo de noche, con un borgoña bien helado y un sándwich de lengua, uno de sus imperdibles, junto con las empanadas y las parrillas. Para instalarse con amigos después de un día de excursiones y no moverse más. Caracoles 195-B.

El ´Tesoro`de le paige

“En San Pedro encontré por fin la razón de mi vida, en este pequeño y gran oasis de la puna chilena”, señaló el sacerdote belga Gustavo Le Paige, sin duda uno de los hombres más influyentes  en la historia del lugar.
Fue amigo del padre Alberto Hurtado, su copadrino de ordenación sacerdotal en Lovaina, Bélgica. Y aunque Hurtado murió antes de que Le Paige arribara a Chile, fue él quien lo sugirió como párroco de Chuquicamata, pero lo rechazó por ser demasiado occidentalizada. Buscaba un grupo humano en contacto viviente con la naturaleza. Quiso vivir entre los más pobres y lo encontró en Atacama, el que transformó en su hogar por 25 años.

El sacerdote se obsesionó por estudiar a los atacameños desde sus orígenes y se transformó en un buen conocedor de la cultura preincaica. Estaba decidido a que los atacameños tomaran conciencia de sus ancestros, creadores de ricas y valiosas expresiones culturales, los lickan antai, quienes ofrecieron dura resistencia en el pucará de Quítor a los invasores españoles capitaneados por Francisco de Aguirre.
El sacerdote logró reunir una gran colección de tesoros indígenas que encontró en más de 300 sitios arqueológicos, pucarás, recintos habitacionales y cementerios. En 1957 inauguró en plena casa parroquial el primer museo que lleva su nombre y que creó “para revelar a San Pedro y su cultura al mundo entero”.
Este humilde y pequeño sacerdote católico de sotana gris y rostro curtido por el desierto transformó a San Pedro en el baluarte del conocimiento arqueológico del Norte Grande. “Mi gran anhelo es dar a conocer la milenaria cultura de San Pedro”, solía decir.
Escribió cuatro libros, además de una veintena de artículos para revistas especializadas.
Después de luchar contra un cáncer implacable, murió el 19 de mayo de 1980 en Santiago. Hasta el final insistió en pasar sus últimos días entre sus queridos atacameños.
Dirección: Gustavo Le Paige 380.

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