Caras

Archive for August, 2012

Carola la Cacerola

Posted on: August 31st, 2012 by ComoyExisto

Cuando leí la invitación a Carola la Cacerola inmediatamente empecé a salivar como el perro de Paulov y me sentí afortunada de estar dentro de los participantes de este malón comestible con reconocidos personajes del mundo gastronómico.

Durante dos semanas estuve ansiosa porque llegara este día, al igual que un niña cuando va a su primera fiesta.

El formato del evento consistía en que cada uno debía llevar una “cacerola” para compartir con el resto… si aun no me envidian… prepárense.

Sábado 25 de agosto, me levanté temprano y partí en busca de mi aporte para el postre, que admito, lo compre, pero ¿Qué podía hacer si la competencia era extrema?
Llegue a eso de las 14:30 con un impresionante sol que iluminaba la terraza. Las copas ya se iban llenando y las ollas humeando, una mezcla de olores, sabores y colores me esperaban.

Ostras frescas sobre una cama de hielo, un salmón ahumado que ya había sido atacado, una “porchetta a la toscana” (carne de cerdo que nadaba en su jugo) preparada por Carlos, chef de la cocina clandestina del Arrayán, que estaba para rechuparse los dedos y unos Tamales que llevó Gino, firmes y sabrosos eran el abre apetito de la jornada.

Inmediatamente me puse a tono llenando mi copa con un malbec aportado por El Cavista, y comencé a ser inmensamente feliz, no solo por los impresionantes platos que iban saliendo para ser degustados si no que también por la buena onda que se sentía en el ambiente, esa generosidad de querer compartir experiencias, recetas y datos relacionados a eso que nos unía, la comida.

Vamos comiendo y vamos tomando, empezaron a salir los fondos y yo no soltaba mi tenedor por nada del mundo, perderlo era perder la vida misma. Estofado de carne con un toque de boeuf bourguignon por JM Tagle, chef de Wain, que se deshacía con solo mirarlo.

Ciro, chef del Osaka, y Romina compartieron con nosotros una Ocopa, plato típico peruano, originario de la ciudad de Arequipa, que consiste en una salsa a base de huacatay y ají de mirasol servido sobre papas hervidas y decorado con huevo duro, un plato muy fresco, lo más light del día. Voy a conseguirme la receta!
También de Perú, Olluquito con charqui, tubérculo que crece en la zona altiplánica de Perú, nunca lo había probado y la verdad era muy bueno.
La comida chilena no podía quedar atrás, un Pulmay (curanto en olla) por Álvaro Portugal y unas lentejas maravillosas cocinadas por Consuelo, de Emporio Creativo, esa misma mañana con una pequeña variación de la receta original, que me hizo repetirme sin culpa alguna (pueden encontrarla en la última revista UVA)
Desde el Ky nos deleitamos con un plato Thai, Curry massaman de carne y papas, con un toque especiado y picante que alegraba el alma. Lo recomiendo 100% si van al restaurante en el barrio Bellavista.

Cuando pensé que lo había probado todo, pasó frente a mi una bandeja con Pantumaca (pan con tomate) catalán achilenizado, lo que me parece justo con tantos españoles que han decidido venir a vivir a nuestro país, con un poco de pasta de ají cacho de cabra y encima unas Txistorras (embutido tipo longaniza delgada de origen vasco) salteadas en aceite de oliva.

El contenido que viene a continuación no es apto para diabéticos, no escatimamos en azúcar, ni en manjar, ni en merengue, ni en dulzura. La Tere, se puso con unos helados del Emporio de la Rosa, que como siempre son difíciles de superar, dulce de leche, castaña y mi favorito, miel de ulmo.
José, Chef de El Toro, nos deleitó con un suspiro limeño impactante y alguien que no pude identificar nos hizo volver a chuparnos los dedos con una torta de hojarasca artesanal de La Pasta Divina, elaborada con 3 tarros de leche condensada… ($12.900)
Por mi parte, un prometido postre de 3 leches de la Laura R que no falla, unos merengones rellenos de manjar, chocolate y pastelera de La Signoria ($1.200) y unos Sfoglie (masa de palmera rellena) del mismo lugar ($900)
Para bajar la comida seguimos probando blancos, rosés, tintos y otros que llenaban nuestras copas una y otra vez. Así, comenzó a subir la música, las voces y se prendió un cálido fuego que nos acompañó hasta eso de las nueve de la noche, por supuesto terminando con unos tapaditos de jamón queso y chacareros, que llevó la Anita de Las Palmas.

Definitivamente ha sido uno de los días más felices de mi vida como una comilona. Rica comida, nuevos amigos y un recuerdo difícil de superar.

Quiero compartirle los datos de algunos de ellos por si se animan a experimentar:

✓Juan Manuel Tagle, Chef y Catering:   jm@cocinatagle.cl
✓Carlos Hochstetter, comida clandestina en el Arrayán: cocina.italiana@hotmail.com
✓Emporio Creativo, productora y editorial gastronómica: http://www.emporiocreativo.cl/
✓Vinos en: http://www.elcavista.com/
✓La Pasta Divina: www.lapasta.cl
✓Romina Traverso, catering de comida peruana criolla: rominatraverso@hotmail.com

 

 

Felipe y la mujer gallina

Posted on: August 30th, 2012 by María Elena Wood

Felipe conocía en detalle los trágicos episodios de la vida de Corina Lemunau. Nacida en Lonquimay con una deficiencia mental, fue encerrada por su familia en un gallinero. Ahí se crió y ahí creció, convirtiéndose en “la mujer gallina”.

Siendo adolescente, la sacaron del gallinero y la internaron en un hogar en Temuco. Fue abusada, tuvo dos hijos y ambos niños fueron entregados en adopción.

En esos días habíamos visto a Corina ya adulta, prematuramente envejecida, en las noticias de la TV comunicándose por skype con uno de sus hijos, Sebastián, que vivía en Suecia. Un reencuentro que hizo feliz a la madre y al hijo y que conmovió a Felipe. Me dijo que quería hacer una película con esa historia y me preguntó si lo podía ayudar.  Quedamos en que yo coordinaría una reunión con mi hermano Andrés y mi amigo y productor Patricio.

Ese hombre atractivo, exitoso, admirado, había elegido como su primera posible producción una historia de precariedad, abandono, intolerancia y soledad. Pero con final feliz. Corina vivía dignamente en un hogar de Padre las Casas y sonreía cada vez que miraba la fotografía de su hijo Sebastián.
A las pocas semanas de esa conversación, Felipe se hundió en el mar. Y Chile se llenó de altares con velas y fotografías del animador.
Esa misma Navidad, Corina Lemunau falleció de tuberculosis con la foto enmarcada de ella y su hijo Sebastián mirándola desde el velador.
Tiempo antes, Felipe me había hablado de las fotos de su madre, muerta en España unos años atrás. Era verano. Era febrero. Recién se había incendiado su casa en Chicureo. Y si bien estaba afectado, nunca en esos días lo vi perder la tranquilidad y el optimismo. Ni siquiera cuando se evaluó la posibilidad de que el incendio hubiese sido intencional. Estaba agradecido de no haber estado en su casa cuando se produjo el fuego, de que su hermana hubiese estado de viaje, de que sus animales estaban sanos, salvos y también que las fotografías de su madre no se hubiesen quemado.
La madre. El padre. Los hermanos. Las hermanas. Mi impresión es que nada hubo más importante para Felipe que su familia.

Niño solitario, se supo rodear de afectos incondicionales y ganar el corazón de muchos. Niño inseguro y caprichoso, jugó a seductor, dejando a muchas mujeres enamoradas-deslumbradas y a varias de ellas abandonadas-heridas en el camino.Niño lúdico, conquistó con su capacidad de juego el alma de los televidentes. Felipe era una fuente generadora de emociones: su belleza, su fragilidad, su coquetería, su risa.
Por su capacidad para acompañarnos y emocionarnos. Por todas esas horas de diversión y entretención que los chilenos compartimos con él es que debiéramos recordar a Felipe. No endiosarlo ni santificarlo, porque no era ni le interesaba ser santo.
Probablemente el mejor homenaje a Felipe Camiroaga no sean altares,  esculturas o discursos. Quizá bastaría con que cada mañana al levantarnos nos propongamos ser capaces de mirar y admirar la fragilidad de la experiencia humana, recordando ese avión con 21 almas que se hundió en el océano y a Corina Lemunau, la mujer gallina.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

La presencia de Felipe

Posted on: August 30th, 2012 by Caras

Así nos fue abriendo un rincón más de su vida, en una dinámica que se repetía cada año: y había prometido que la próxima entrevista sería en el sur…

Nos quedamos con muchas horas de conversaciones no publicadas, con miles de palabras, risas, penas, emociones, enojos. Y también fotografías. En estas páginas entregamos algunas de las muchas fotos inéditas, testimonios de esos momentos y algunas frases que pueden decir algo de lo que fue su vida y del carácter que tenía este animador especial. Un recuerdo para los millones que se sentían acompañados al verlo cada mañana en la pantalla de TVN.

La tarde del 2 de septiembre llovía en Santiago. A las 17:00 comenzó la alerta del avión de la Fach que llevaba a un grupo de personas hasta la isla de Juan Fernández, con la señal de inubicable. Las llamadas y luego las redes sociales se llenaron de mensajes, llantos y súplicas… Comenzaba un fin de semana negro, que marcó un punto de inflexión en la vida de 21 familias y de todo el país. A un año de la tragedia, Felipe y las otras víctimas siguen presentes en la mente y en el corazón de todos los chilenos.

>REVISA LA GALERÍA DE FOTOS

Un año sin ellos

Posted on: August 30th, 2012 by Caras

Renzo Irarrázabal, hermano de Romina

Teníamos cinco años de diferencia. Yo era el mayor y Romina mi única hermana. Cuando fue el accidente había cumplido 33 años y trabajaba en el Consejo de la Cultura.
Llevaba seis años con su pareja. Su proyecto era formar una familia, tener hijos, vivir en el norte de Chile. La noche antes de partir, nuestra mamá se quedó con ella. Al día siguiente, la fue a dejar al terminal de buses de Valparaíso…
Nuestro padre murió hace pocos años y el único hermano de mi madre también. Para ella ha sido muy duro. Dice que sólo la mantiene viva mi hija de un año y medio, su nieta. Yo, a partir de ese día, ya no creo en milagros, ni en Dios ni en divinidades. Me cuesta entender que ya no cuento con mi hermana.
Ahora faltan cuatro personas que aún no son ubicadas en el fondo marino. Mi hermana fue la última. De ella encontraron apenas un huesito, de menos de un centímetro. Pudo ser identificada gracias a exámenes de ADN. Para mí, Romina sigue en el fondo del mar.
En el Consejo nos entregaron un sueldo de ella, que se pagó a través de la oficina de Bienestar. Nos dijeron que ella lamentablemente no había viajado con un seguro asociado. En la Fach dicen lo mismo: sólo los viajes comerciales cubren seguros. A nosotros no nos importa la plata. Sólo queremos que la gente del sistema público tenga las mismas garantías de la gente que trabaja en el mundo privado.

Héctor Díaz Papá de Galia

Mi hija era alegre, generosa, preocupada de la gente con carencias. Estudió comunicación audiovisual y siempre fue una profesional de categoría. Conoció a su marido Mario Párraga, cuando él era tesista de doctorado en biología y ella estaba en España, visitando a su mamá. Regresó a Chile, pero nunca perdieron el contacto.
Se enamoraron, se casaron y se establecieron en la avenida Alemania, en Valparaíso. Tuvieron tres hijos. La menor apenas tenía ocho meses cuando ocurrió el accidente. Eso es lo más grave.

A ella se le pidió que fuera a ese viaje y las leyes dicen que una madre con postnatal no puede estar en funciones de trabajo a más de 200 kilómetros de distancia. La vi casi hasta el final. Fue la penúltima en subir. Camiroaga fue el último, porque estaba respondiendo una entrevista a un grupo de estudiantes. Apenas supe de la noticia, fui al aeropuerto de la Fach. El ambiente era aterrador. Nos decían que el avión estaba desaparecido, pero en la televisión la información era otra. Ya se hablaba de que no había sobrevivientes. La angustia se apoderó de todo. Mi hija se había salvado de un cáncer de mama hace un par de años y, de alguna manera, yo también creía que esta vez tendría suerte. Ahora yo asumí la vocería sobre la defensa de mi hija. Galia sufrió acoso laboral en su trabajo. Ella sabía que era casi la única de su equipo en el Consejo de la Cultura que había quedado de la administración anterior. Ahora mi yerno, por consejo médico, no puede seguir con la batalla. Quedó solo, con tres hijos y perdió a la mujer que amaba. Para él todo ha sido demasiado fuerte.

María Graciela Quinteros, mamá de Carolina Fernández

¡Mamita voy a Santiago, hazme charquicán!
Esa era tu frase característica y ese día no fue la excepción. Tu llegada siempre se convertía en algo especial y hasta la Canela, nuestra perrita regalona, te lo hacía sentir corriendo a tu alrededor por largo rato apenas aparecías en el umbral de la puerta, causando la risa de todos. Por la noche y luego de comer en familia, nos fuimos a la cocina y allí conversamos por un largo rato, como solíamos hacerlo. Fue cuando me contaste tus próximos planes, de tu viaje a San Andrés en compañía de tu amiga Daniela y lo que harías para Fiestas Patrias.
Septiembre y diciembre eran tus meses favoritos. En tu Facebook pusiste el día primero: ¡Qué lindo septiembre! Y me dijiste: El año que viene será de profundos cambios en mi vida.

Y aquí estoy, a un año de tu partida. Atesoro cada instante que Dios me regaló a tu lado, tu fuerza, tu espíritu solidario, esa ternura con la que te acercabas a los niños, la alegría con la que enfrentabas el día a día convirtiendo cada desafío en algo único y especial. Me hace mucha falta ese llamado tuyo sólo para decirme Mamita, te quiero mucho.
Te fuiste como las mariposas, que tanto te gustaban, volando como una de ellas a una isla de cuentos donde no las hay, para luego renacer y convertirte en lo que hoy eres: una heroína. Y aunque sólo queríamos tenerte con nosotros, nos queda la resignación de una familia cristiana que recuerda siempre tus palabras: Dios sabe lo que hace. También las de El Principito, tu libro favorito: Lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve bien con el corazón.
Te amaremos por siempre, Tus padres y hermanos.

Andrea Sanhueza, mujer de Roberto Bruce

Este año he tratado de entender lo que pasó. Me llené de actividades, con mucha gente apoyándome. Aun así, cada día lo echo más de menos.Extraño llamarlo en las mañanas, cuando llegaba en la tarde a hacer las tareas con las niñitas (Martina y Rafaela); teníamos un sistema familiar que se rompió, ya no es lo mismo… Es difícil. He seguido caminando, siempre junto a mis hijas, pero cuesta. Lloro todos los días… Me han dicho que el primer año es el más complicado, que con el tiempo el dolor amaina, pero yo cada día tengo más pena.

No éramos un matrimonio perfecto, pero nuestra relación era especial. Nos conocimos en el colegio, yo tenía 16 y él 17, fue mi único pololo… Este año cumplíamos 10 casados, teníamos tantas ideas para celebrar… No hay recetas para salir adelante, me ayuda pensar en el proyecto familiar que teníamos con el guatón, lo que le gustaría a él que yo hiciera. Estoy enfocada en la ‘misión’. Le he dado vueltas al tema y concluí que la gente viene por algo y, cuando cumples tu misión, te vas. Roberto vivió 32 años súper intensos, se desarrolló en todo. Nunca fue tan planificado, era nuestra gran diferencia. Es una enseñanza, hay que dedicarse a ser feliz, no sabes lo que puede pasar mañana. El me hizo sacar personalidad, antes era pollita, vergonzosa… Roberto me entregó las herramientas y me dio seguridad. Quizás una de sus misiones fue sacar lo mejor de mí. Me dejó firme, bien armada. Aprendí de sus cosas buenas y malas, y ahora tengo que ponerlas en práctica. Porque aunque esté acompañada de mucha gente, ¡estoy sola! Se va mi nana y me quedo con las niñitas sola, me acuesto y levanto sola. Al final uno nace y muere solo, y eso hay que aprenderlo. Roberto también me lo enseñó. Porque aunque era muy amistoso, era individual, tenía sus espacios. Le gustaba su soledad, sus momentos, su  onda, y creo que es importante cultivar eso. Hoy estoy con Roberto de otra manera, más espiritual.

Marcela Cubillos, hermana de Felipe

Hace unos días me di cuenta de que ni siquiera he eliminado su número de mi celular. No creo que lo haga. Echo de menos sus llamados eternos, podía hablar horas por teléfono con él. Aparecía ‘Felipe’ en mi celular, y sabía que si contestaba tenía que programar un buen rato. Le encantaba conversar. Me preguntaba de todo: de mi vida, de política, de Andrés, de los niños, ¡de lo que fuera! Y me contaba con entusiasmo de sus proyectos y me podía hablar horas de su vida con sus hijos. Y cuando tú ya ibas terminando la conversación, venía siempre esa frase que hoy extraño más que nunca: Chiquitita, no me cortes… ¡cuéntame más cosas!

Cristián Goldberg Presidente del Directorio Desafío Levantemos Chile

Sin duda que para todos este año que ha transcurrido desde el accidente, ha sido duro por la pérdida de amigos tan queridos, patriotas o héroes chilenos de nuestra era que perdieron su vida por servir a los demás.
Para nosotros, habría sido fácil el haber dejado morir la Fundación Desafío Levantemos Chile y llorar la partida de ellos después del accidente. Sin embargo, nos propusimos honrar a cada uno,  a través de sus obras presentes y las futuras que pensaban realizar.
Muchos me han preguntado qué ha sido de Levantemos Chile sin Felipe Cubillos y la verdad es que él nunca se ha ido. Está ahí, su energía nos sigue moviendo y hemos ido realizando todas las promesas que él se había comprometido: el hogar para los niños que viven bajo los puentes del río Mapocho; el jardín infantil Cantarrana de Coronel; la escuela de emprendimiento de Estación Central, el Punto Limpio y carrera de extrema aventura de Juan Fernández, el jardín infantil Los Grillitos y muchos más.
Su mensaje nos inspira, sigue convocando a la gente y está más vivo que nunca. Al igual que el ejemplo de Jorge Palma, Joel Lizama, Catalina Vela, Sebastián Correa y Joaquín Arnolds. Con cada proyecto de ayuda social, que para nosotros es un desafío asumirlo, volvemos a entender que los sueños imposibles no existen y que para lograrlos no basta tener talento, sino que debemos ser perseverantes, no decaer cuando el camino se complica y que para alcanzar el éxito… hay que merecerlo.

Paola Bontempi, hermana de Felipe Camiroaga

Hace cuatro meses la actriz española recordó a su hermano en CARAS. Estas son parte de sus palabras: De un día para otro tienes que asimilar que no está. Todavía no lo creo, ni he borrado de mi celular su número… Quizás es una tontera y alguien podrá decir: está loca, pero a Feli también lo tengo en el skype. Es algo muy personal, cada uno tiene sus tiempos, hay que sentir qué es lo que te hace seguir adelante, si no es negativo… Algunos sí necesitan deshacerse de las cosas de la persona amada, borrarla para continuar, pero para mí es diferente y si no me causa dolor, entonces… La verdad incluso me gusta, miro el celular y de repente ahí está Feli… (…)

Después de saber la noticia, mi mente insistía: si alguien ha sobrevivido en ese avión es él, porque era fuerte física y emocionalmente, dos cosas imprescindibles en un accidente tan grande. Pensaba si alguien fue capaz de nadar hasta la orilla, aunque fuera súper herido, era él… Hasta el último mantuve la esperanza… Aún tengo momentos en los que espero sus llamadas, que me diga que viene de visita, o que este verano nos juntemos como hicimos el pasado… O sea, todavía tengo segundos de absoluta incredulidad y otros en los que soy consciente de lo que ha pasado. Me pillo pensando en escribirle o telefonearle, cobrándole sentimientos: oye ya llevamos muchos meses y no te he visto, todavía no has venido de visita, todavía no me llamas… Cuando la muerte es de esa forma es complicado. Felipe desapareció un día y no volvió. Y luego se le dio por muerto… Pero ¿dónde se ha ido, dónde está, qué ha pasado?

Daniel Sagüés, amigo de Camiroaga

Hace años yo viví una situación similar, uno de mis mejores amigos murió en un accidente de autos junto a gran parte de su familia. Uno podría pensar que esa experiencia me serviría para enfrentar todo esto, pero no. La muerte de Felipe dejó un vacío tremendo, no hay un día que no lo recuerde, que despierte en la mañana y la primera imagen sea la de él. Permanentemente tengo la fantasía de que esté vivo y que todo vuelva a ser como siempre, durante mucho tiempo he sentido una puntada en el pecho y un dolor en el estómago que no me deja tragar.
En lo profesional el legado que deja es tremendo, Felipe tiene que haber sido el animador más importante y más querido que ha pasado por la televisión de este país. Se reía de sí mismo, algo difícil de repetir. Desde que Felipe se fue existe una pena tremenda, se fue parte del espíritu de su canal y un trozo importante de cada uno de sus compañeros y amigos… No sólo era mi compañero de trabajo y mi amigo, Felipe era mi hermano, disfrutábamos las mismas cosas, teníamos gustos parecidos y nos reíamos de las mismas tonteras. Entonces las cosas más cotidianas me lo recuerdan: el campo, un asado con los amigos, andar a caballo.

Me gustaría que la gente lo recordara, como un hombre bueno, sencillo, honesto y que nunca se creyó el cuento de la fama. Que lo recuerden con todas sus cosas buenas y malas, penas, alegrías y rabias. Esas cosas que lo hacían un ser humano excepcional. No un santo como muchos quisieran que fuera. Felipe no querría eso”.

Juan Carlos Díaz Editor general del Buenos Días a Todos

Con el accidente de Felipe me pasó algo parecido a lo que plantean los padres cuando se les muere un hijo: estamos preparados para irnos primero que ellos y, en esa medida, todo parece más injusto. Sumado a  las  faltas de preparación incurridas en el vuelo… ¡cómo tanta impericia y desgracia junta!
Con la experiencia me replanteé. ¿Tenía sentido seguir con el programa?… El contrato  de Felipe terminaba a fines de 2013 y había decidido no seguir en TV; quería partir a Coyhaique. A mis 68 años yo también tenía proyectos similares. El 2 de septiembre de 2011 entendí que debía apurar el proceso. Eso, más mi afección pulmonar y la tele de estos días, me llevó a decidir  jubilar en diciembre.
Ahora hablaré de mis otros compañeros.

Roberto Bruce era encantador. Se decía el petisero de Felipe (el que cuida los caballos del que juega polo o hace rodeo). En las reuniones de pauta hacía reír a todo el mundo y era acogedor con aquellos que en su relato se quebraban de la emoción.
La Silvi muchas veces debió viajar con Felipe a hacer notas o reportajes y se complementaban perfecto. Aplicada y sonriente, la extrañamos…
La Carola era partner de la Silvi; era decidida en la instrucción de las tomas y delicada en la edición o montaje de la nota o reportaje. Una muy buena compañera y amiga.
Rodrigo Cabezón era de los más nuevos. Alegre, tira pa’arriba. Para los viajes jamás puso un problema; al contrario, hacía bromas para mejorar las relaciones o distender situaciones complejas.
Si no constituyéramos un equipo de buenas personas, no habríamos podido cumplir 20 años en pantalla y 5 mil programas en vivo. Sin duda Rodrigo, Carolina, Silvia, Roberto y Felipe eran la muestra más concreta de esa condición.

Angélica Lagos, mamá de Juan Pablo Mallea

La pérdida de Juan Pablo ha sido tremendamente difícil e inexplicable. Tanto que, por momentos, creí hundirme en la tristeza y desesperación.
Después de un año, estoy aquí. Tal como lo hubieses querido.
Dios me regaló tus 25 años de vida, tiempo maravilloso donde compartimos intensamente cada segundo. Fuiste mi partner y eso tú lo sabes.
Son tantos los momentos hermosos que vivimos en familia, que recordarlos reconforta mi corazón; aunque sé que ya nada será igual.
He aprendido que en el proceso de duelo se viven diferentes etapas, en donde muchos sentimientos encontrados aparecen. Ahora tú, hijo mío, me has ayudado a ser más fuerte y mejor persona, y también a ver que el amor del papá junto al mío es más grande y fuerte junto a tus hermanos.
Juampy, cada vez que miro al cielo siento tu presencia y sé que me escuchas y me alientas para seguir adelante.

Rodrigo Cifuentes Huilipán, hijo de José Pepe Cifuentes

A casi un año de tu partida, aún cuesta ver el teléfono y no presionar tu nombre para llamarte. Pienso todos los días en ti, me cuesta tanto acostumbrarme a la idea de que no te podré abrazar jamás.
Me acuerdo de los años ’80 y ’90, cuando sentía angustia por saber a qué hora ibas a regresar. Tenía miedo de perderte.
En estos momentos me siento triste, porque te extraño; extraño tus palabras, tus copuchas, tus adelantos de las noticias y el típico “entre nos”.
Recuerdo que cada vez que te veía te abrazaba y te daba un par de besotes; sé que te sentías incómodo por el que dirán, pero, como siempre te dije, me da lo mismo porque te quiero y eres mi papá.
Te voy a ir a ver al lugar donde hiciste el último aterrizaje de tu vida y el despegue al reino del Señor.
Sé que no debería estar triste, porque tú estás bien, viéndonos día a día.
Los niños te extrañan, incluso Pablito, que uno pudiese pensar que no se dio cuenta de las cosas, pero está tan claro de quién es el tata Pepe, sin que nadie se lo dijese.
Un besote, Pai; nos vemos en tu lugar de descanso, que era lo último que te faltaba conocer de Chile.

Justo Oliva, padre de Flavio

Después de un año del accidente estoy un poco más relajado. La rabia como que ya se fue, pero lo que tengo es un sentimiento de soledad. También de impotencia por todas las informaciones contradictorias que nos han entregado y también porque sencillamente nos engañaron. Aún no existe claridad respecto de los responsables de la tragedia. Y lo que parece completamente irrisorio es el castigo que la Fuerza Aérea aplicó a los generales. ¿Se puede decir que ese es un verdadero castigo?
Me separé cuando Flavio tenía unos seis años, pero siempre tuvimos una buena relación. En realidad, él nunca me reprochó nada. Debe haber sido también porque nunca me porté mal. De hecho, ni siquiera hoy tengo pareja.
Fui yo quien lo metió en el fútbol. Le gustaba mucho. Jugaba siempre del medio campo hacia arriba. Le enseñé algunas mañas. Yo era de Colo-Colo, pero él me salió de la U. Nos echábamos bromas por eso, pero no peleábamos.

Solíamos vernos en Navidad y Año Nuevo. Nunca le exigí que me viera todos los fines de semana, pero él llegaba a visitarnos acá en Pedro Aguirre Cerda, donde vivió algunos años junto a sus abuelos paternos. Muchos en el barrio lo recuerdan y es como si no se hubiese ido jamás. Flavio había intentado ingresar a la Fach, pero no le había resultado. Por eso trató una vez más. Cuando me preguntó mi opinión, yo le dije que estaba de acuerdo con su decisión porque al final iba a poder jubilarse a una buena edad. El caso es que le resultó esa segunda postulación. Me dio pena cuando se fue destinado a Antofagasta, pero él ya había armado su propia vida. Allá su amor por el fútbol lo canalizó como árbitro.
De mi hijo extraño un conjunto de cosas. Lo tenía puesto en la pantalla del computador, pero lo saqué hace un tiempo. Como sea, en mi pieza, en una de las murallas, tengo una gigantografía de 3×3 metros de él. No tengo nada más, ni una camisa, pero hace un tiempo ordené como 250 fotos de Flavio de cuando tenía entre seis y 12 años. Con eso me conformo. Sí sé que hoy estoy más enfermo que antes. Estoy con neurólogo, sicólogo y varios problemas de salud. Todo por culpa del accidente.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

Chilenos y sofisticados

Posted on: August 30th, 2012 by Alejandro Pardo

Se podría pensar que el merquén fue como la cabeza de playa por donde desembarcaron una serie de productos culinarios típicos chilenos que en los últimos años se han tomado lenta pero tozudamente las guías gastronómicas, las revistas, las fotografías, los restoranes, hasta llegar a las cocinas domésticas.
Un poco de cierto y de ciencia ficción hay en esto. Y un poco también de esperanza. El merquén ha sido la bandera del desfile de alimentos chilenos que comenzó hace unos años. Y con ello el destino nos puso delante de una paradoja muy sana: Históricamente en Chile se ha asociado lo picante a la comida popular, como cuenta la antropóloga Sonia Montecino en su sabroso libro Cocinas mestizas de Chile: la olla deliciosa. Y el merquén, como bien sabemos, es un producto netamente mapuche. Entonces que hoy el merquén, picante y mapuche, se haya consolidado como un producto valorado por las elites, incluso en Santiago, significa que algo interesante está ocurriendo. “Que un producto indígena, con denominación de origen, se transforme en un referente culinario chileno, me parece fantástico. Es notable desde el punto de vista cultural. Y es mi aliño preferido”, dice Montecino.

TRAS EL MERQUÉN SE HAN ASOMADO plantas, animales, hongos y algas (cada uno de un reino biológico distinto).
Eliana Furman es actriz y conductora del nuevo programa Para Gozar de Canal 13 cable. Destaca los mariscos. “La gente no sabe comer erizos. Cuando vino a Chile el cocinero español Ferran Adrià, tenía que hacer una tapa con estilo personal ocupando lo que encontrara en el país. Adrià agarró un erizo e hizo algo muy sencillo: una tapita con palta, tomate y un poco de erizo. Impresionante. Y menos saben de piures”. Agrega una receta: “pones piure en la licuadora con un par de aliños ricos, un destilado y haces una leche de tigre espectacular. Catatónica”, cuenta Eliana.

Tobías Labbé, en cambio, es un ingeniero comercial que viene llegando de un largo viaje. Siempre vivió en el campo chileno y vio a su abuela cocinar. Hoy Labbé viene a rescatar esas preparaciones antiguas, entre las que cuenta las suculentas papas con mote: “el mote se remoja la noche anterior, luego lo cueces y queda crujiente. Paralelamente armas una base de sofrito de cebolla con condimentos, le agregas un poco de zapallo y después el mote, leche y eso se cocina. El mismo hervor de la leche empieza a hacer una base cremosa, y el zapallo aporta sabor. Se acompaña con papas. El otro día lo preparé para unos amigos”, dice Labbé.
Además, echa mano al cochayuyo. Asegura que el cebiche queda espectacular.
Una señal similar ha enviado el bar restorán Liguria. Por ejemplo por estos días les llegaban las lapas, que debutarían cocidas acompañadas de papas mayo, y después en chupe.

La exploración del Liguria hacia productos típicos chilenos comenzó en Barcelona, donde vivió su chef ejecutivo Alfredo Gutiérrez: “estando allá me di cuenta del valor que les daban a sus raíces y cuando volví a Chile quise replicarlo. Había pocos sitios en Providencia donde prepararan cazuelas o lengua, tenías que ir a lugares como Franklin o La Vega. Y empecé a darme cuenta de que la gente agradecía que tuviéramos, por ejemplo, prietas con papas cocidas, charquicán, cazuela, porotos con longaniza, lentejas, costillar con pebre, cebiche de cochayuyo. Apostamos por una cocina de casa, doméstica, familiar. El otro día por ejemplo me llamó por teléfono el actor Pablo Macaya para agradecerme, porque hace muchos años que no comía chupe de guatitas”.

Si se trata de productos novedosos, apenas salidos de las comunidades que los trabajan, la voz cantante la lleva el periodista Carlos Reyes, especialista en los alimentos y sus historias. Uno de los méritos de Reyes es que es diestro en cocina gourmet tanto como en picadas. Así ayuda a que esos dos mundos dialoguen.
Reyes mencionó productos poco conocidos y otros muy desconocidos. La semilla de la rica-rica, que es un arbusto del Norte Grande, que “tiene un sabor acitronado, intenso, terroso, usada para ensaladas, pisco sour, ciertos adobos. Es una semilla verde pequeñísima, casi un polvo. Su función original era medicinal”.

O los hongos. Siendo como es Chile un país de bosques húmedos en el sur —aunque con una fuerte deforestación e invasión de especies exóticas, algunas muy estresantes—, los hongos se sienten como en casa. Reyes menciona: “los gargales, más grandes que los champiñones ostra. Los hongos llamados callampa de pino. Los changles, los digüeñes, las morillas, que son muy caros”.
Sonia Montecino cierra el diálogo con sus gustos: “mis cochayuyos y algas me los mandan del sur. Tengo preferencia especial por los luches en curantos. Mis amigos los compran en la Feria de Rahue de Osorno, por ejemplo. Hay unos de Pucatrihue, que se preparan de una manera particular. También me gustan los cochayuyos negros de esa zona, más que los rubios”. Explica que la diferencia está en el secado. “En la zona central los ponen más tiempo al sol, entonces quedan más secos. Además, mis parientes me mandan papas de Osorno. La topinambur es muy sabrosa. Lo otro que es maravilloso es el chagual, una planta endémica de la zona central de Chile, que se pica fina o como palmito”.