Caras

Archive for May, 2012

‘No he borrado su número de mi celular’

Posted on: May 24th, 2012 by Silvia Pena

Su hermana cómplice, la misma que habló por la familia en el funeral, lo hace hoy en forma exclusiva con CARAS en Madrid. También repasa su trayectoria como actriz, animadora y sus planes que podrían incluir escenarios chilenos.

Paola Bontempi (34) muestra toda su melancolía en las fotos que hacemos en las afueras de Madrid. Versátil, ha pasado del teatro al cine, a la TV con éxito. Formada en la escuela inglesa de actuación, está considerada entre las actrices con más futuro de la escena española. Acaba de grabar la serie Aquí no hay quién viva y una película serbia llamada Montevideo, donde interpreta a una monja enfermera. Y está a la espera de tres largometrajes que se han atrasado por la crisis económica.
Emparejada hace cinco años con Sergio Iglesias, director artístico y dueño de una tienda de ciclismo aventura, tiene una hija de un año.
Al día siguiente de las fotos, nos juntamos para la entrevista en el barrio La latina, muy cerca de su casa de soltera cuando recién se instaló en Madrid, y donde se quedaba Felipe Camiroaga cuando la visitaba. Tiene mil anécdotas sobre su hermano. Mientras caminamos por las calles en busca de un café, aparecen los recuerdos. “Eramos muy parecidos, con un humor similar, sus bromas, picardía. Me hacía mucho reír. Nuestra relación era súper estrecha, hablábamos un montón. Cada vez que tenía vacaciones nos juntábamos. Cuando viví en Londres fue varias veces a verme. Recorrimos España de norte a sur los dos solos… La última vez arrendamos un coche y partimos…”.
De pronto interrumpe el relato y se queda mirando… “Justo en esa ventana estaba mi casa”, dice señalando un edificio antiguo de ladrillo a la vista, frente a la plaza de los carros. “El lugar era tan chico que a Felipe se le ocurrió hacer una cama en altura para aprovechar el espacio. Compró madera, herramientas y la construyó, le quedó preciosa, mi hermano era muy manitas”, recuerda. Una cuadra más allá está Juana la loca, “ahí comíamos el mejor pincho de papas de la ciudad. Aunque a él le gustaba más La casa de Lucio y sus huevos estrellados. Cuando queríamos regalonearnos pasábamos a El Frontón. Otras veces comprábamos churros con chocolate para el desayuno…”.

Wp-Bontempi-200Confiesa que tres cosas han marcado profundamente su vida: la muerte de su madre (María de la Luz Fernández) el 2006, el nacimiento de su hija Adriana de 15 meses y la muerte de su hermano Felipe, el 2 de septiembre del año pasado. “Lo de mi mamá nos pilló muy de sorpresa porque era muy sana. Desde que le diagnosticaron el cáncer no pasaron ni dos meses y murió. Fue muy rápido, cosa que ahora agradezco porque no sufrió la enfermedad mucho tiempo, pero uno no alcanza a aguantar el golpe. Es lo mismo que ha pasado con Felipe. De un día para otro tienes que asimilar que no está. Todavía no lo creo, ni he borrado su número de mi celular… Igual que mi mamá  —y ya van seis años— bueno es el celular que ahora usa mi padre, pero no he cambiado el nombre, cuando él llama aparece: mamá. Quizás es una tontera y alguien podrá decir: está loca, a Feli también lo tengo en el skype.
—¿No ha hecho el duelo?
—Es algo muy personal, cada uno tiene sus tiempos, hay que sentir qué es lo que te hace seguir adelante, si no es negativo… Algunos sí necesitan deshacerse de las cosas de la persona amada, borrarla para continuar, pero para mí es diferente y si no me causa dolor, entonces… La verdad incluso me gusta, miro el celular y de repente ahí está Feli…
Quizá por ser actriz y estar más relacionada con los medios se convirtió en la representante de los Camiroaga y Bontempi. En el funeral, donde leyó un discurso y ahora con la primera entrevista que da un familiar tras la muerte de Camiroaga.

RECUERDA LA NOCHE DEL 2 DE SEPTIEMBRE. “Mi hermana Andrea (Bontempi) se había quedado a dormir para llevarme al aeropuerto la mañana siguiente porque me juntaría con mi marido que estaba en Alemania. Cerca de la una de la mañana sonó el teléfono de la casa, pero no alcancé a responder, pensé: algo ha pasado. De inmediato llamó el móvil. Era mi padre muy tranquilo, no me quería alarmar… Dijo que Felipe iba en un avión y había desaparecido… Se me congeló el corazón (susurra mientras se le caen las lágrimas). Corrí al armario y cogí un objeto en común que teníamos (prefiere no decir cuál)… y lo abracé. Pedí por favor, por favor, que esté vivo, y ya no dormí más, cancelé el viaje. Sergio regresó a España y al día siguiente partimos en el vuelo de Lan a medianoche. Llegamos a Santiago el domingo por la mañana. Ya los habían dado por muertos…”.
Wp-Bontempi-200-2—¿Cuánto tiempo mantuvo la esperanza?
—Los primeros días en Chile. Les decía a mis hermanos: sé que todo el mundo asegura que es imposible que haya supervivientes, pero lo siento vivo… Mi mente insistía: si alguien ha sobrevivido en ese avión es él, porque era fuerte física y emocionalmente, dos cosas imprescindibles en un accidente tan grande. Pensaba si alguien fue capaz de salir del avión, nadar hasta la orilla, aunque fuera súper herido, era él… Hasta el último mantuve la esperanza, esa sensación que sigo teniendo hoy de que está vivo. Debe ser que está vivo en mi corazón. Tiene un espíritu tan fuerte que está conmigo.
—Le pasó a parte del país que lo recuerda.
—Muchos casi lo consideraban un amigo cercano, un hermano, un hijo. Cuando presencié ya in situ toda esa multitud que se había trasladado desde lugares remotos hasta TVN a encenderle una vela, aluciné, me pareció lo más increíble del mundo. El día del funeral, en mi inocencia, no esperaba ver miles de personas que gritaban ¡fuerza!, que lloraban aunque no lo conocieran. Fue precioso, mágico, abrumador. La energía era muy fuerte. Hasta hoy recibo mails diciéndome que lo extrañan.
Paola nació en Tenerife. Es la segunda hija de Mariluz Fernández y Francisco Bontempi. Aclara la relación familiar antes de continuar: “Mis padres son chilenos. Mi madre se casó con Jorge Camiroaga y tuvo a sus tres hijos mayores en Chile (Francisco, Felipe y Soledad). Años más tarde conoció a mi padre y se vinieron a Canarias y nacimos los tres Bontempi: Daniel, un año mayor que yo, es piloto y vive en Santiago. Mi hermana menor, Andrea, periodista está en Madrid. Ellos nos visitaban mucho cuando eran pequeños y mi madre iba a Chile. Aunque había muchas visitas y entrecruces los Camiroaga se criaron en Santiago y los Bontempi en Tenerife. Somos todos solteros. Para que veas que es un tema familiar y no exclusivo de Felipe… La más casada soy yo, pero vivo en pecado…”, agrega risueña.

Lea la entrevista completa en la edición del 25 de mayo

 

´Gustavo escucha, ¡Gustavo está!

Posted on: May 24th, 2012 by Roberto Cox

Antes de subir los tres escalones de la entrada, se detiene, respira hondo y toma valor. Un doloroso ritual al que acude incansablemente con la fuerza que le da la esperanza. Saluda al guardia y a los empleados de limpieza que le sonríen amablemente, para luego desaparecer por los pasillos en busca del ídolo dormido.

Afuera dos hombres alcanzaron a entregarle una carta de aliento, mientras el mural hecho por los fanáticos permanece como silencioso testigo del dolor. “Fuerza Gus”, “nuestro niño dormido no se da por vencido”, “fuiste, sos y serás lo que me hace más feliz” o “cada día que pasa, es un día menos para que vuelvas”, son algunas de las desgarradoras frases que alimentan la inagotable fe de sus seguidores. Hay incluso alegorías a las letras de sus más famosas canciones a modo de profecías musicales. En algunos carteles se puede leer “te veremos volver en la ciudad de la furia” o “va ser mejor que te levantes de una vez” de su bailable Te hacen falta vitaminas.
Días antes de cumplirse dos años del accidente cerebrovascular sufrido por el artista en Venezuela, algunos fans se juntaron a remodelar el mural desgastado por el paso de los meses. Querían reafirmar el pacto de lealtad con su ídolo y darle una señal a su madre de que no la iban a abandonar en la lucha.
Así lo han hecho durante estos 24 meses. Se juntan cada tanto en el emblemático planetario de Buenos Aires, allí donde se filmó el videoclip de Zoom, para cantar, rezar y reunir fuerzas. Organizan cadenas de oración que se repiten en todo el continente, se ponen de acuerdo para escuchar el mismo tema a la misma hora y realizan multitudinarios recitales con la presencia de bandas tributo a Soda Stereo.
El último parte médico, dado como es habitual en fechas emblemáticas, no entregó mayores novedades acerca del estado de salud de Cerati. Palabras más, palabras menos, todo permanece igual. “Gustavo sigue internado manteniendo un estatus neurológico y clínico estable, con asistencia respiratoria mecánica, en buen estado nutricional y sin ningún tipo de lesiones asociadas, sin complicaciones actuales y bajo el mismo esquema de cuidados y tratamiento multidisciplinario”, dice el comunicado de la clínica.

LILIAN ES CAUTA. En todo momento cuida y elige con precisión sus palabras. Se la ve sincera, lejos de armados discursos. Nadie le maneja su agenda “mediática”. Habla cuando tiene ganas y lo hace con el corazón. Nos avisa que lo que menos quiere es derrochar un falso optimismo que ilusione a quienes esperan la vuelta de su hijo.
“La gente cree que la voz de la mamá puede solamente transmitir sensaciones, pero yo miro monitores, no solamente lo miro a él”.
Wp-Cerati-300—¿Y a Gustavo cómo lo ve?
—Gustavo está fuerte, entero, con una cara fresca. No abre aún los ojos, pero esperamos reacciones positivas más adelante. Veo respuestas lógicamente pequeñitas. Esto es lento, pero no va para atrás. Sabemos que es una enfermedad larga y difícil, pero no perdemos la esperanza. Gustavo escucha. ¡Gustavo está! Y mientras él esté, la fe sigue intacta.
—¿Continúa conectado a un respirador?
—Está todavía conectado pero tiene momentos en que respira por sí mismo. Poco a poco. Ese también es un proceso lento en el que hay que ser muy prudentes.
—¿Qué pronóstico le dan los médicos?
—Lamentablemente el cerebro sigue siendo un gran misterio. No se sabe cómo va a salir de esto. Lo importante es que vuelva a ser Gustavo.
—En estos dos años que han pasado desde el AVC, ¿cuáles han sido los momentos más duros y los de más optimismo?
—El momento más duro fue cuando tuvo que ser tratado por una infección hace unos meses. Y lo más reconfortante es la rapidez con que él sale de cualquier proceso difícil. Demuestra que tiene un organismo fuerte decidido a pelearla. No solamente nosotros la peleamos, él también.

Lea la entrevista completa en la edición del 25 de mayo.

 

Responsabilidad no es culpa (ni exculpa)

Posted on: May 11th, 2012 by Daniel Trujillo

Aparte del angustioso momento en que el papá del niño apodado “puntito” encaró a la ex directora de la Oficina Nacional de Emergencia, Carmen Fernández, la ronda de formalizaciones por la fallida alerta de tsunami el 27/F estuvo exenta de emociones.

Wp-Tsunami-600Todo fue un proceso de descripciones y detalles técnicos objetivamente narrados por la parte acusadora, enfrentado a discusiones de retórica básica e insulsa por parte de los defensores. Tal vez donde si se aprecia algo de humanidad es en la desesperación con que los procesados intentan traspasarse la pelota entre sí, un rasgo definitivamente propio del instinto de conservación reptil-primate. Ordinario, pero comprensible, sobre todo tratándose de chilenos, especialistas en lavarse las manos y cargar a otros para librar.

Parece a ratos que se tratara de un juicio que nada tiene que ver con la tragedia de miles de familias que lo perdieron todo mientras la gente que debía hacer algo se miraba las caras o las uñas, impávida. Hablamos de cientos de muertos como el “puntito”, el niño que desapareció en Juan Fernández y cuya historia, como muchas otras, seguramente atormenta a varios de los que están hoy sentados en el banquillo de los acusados. Ojalá. Sí, porque que en ese caso significaría que hablamos de personas sensibles y no solo de profesionales más o menos mediocres, a juzgar por los hechos, ineptos y sin criterio, que llegaron a la Onemi y al Shoa no necesariamente teniendo las competencias profesionales y humanas para manejar emergencias.

Aunque varios aprovechen el ruido y la revoltura del río para intentar pescar algo, la fiscal Solange Huerta ha sido todo lo contrario a lo que acabo de describir: acuciosa y detallista, seria responsable y comprometida, pero también empática y solidaria con quienes lo perdieron todo. Uno podrá buscarle la quinta pata al gato y, dependiendo de esos consabidos intereses políticos, ponerse de su lado “a favor de Bachelet”, como dicen los que no reflexionan, o en contra, como hacen algunos egoístas o aprovechados, además de cierto abogado querellante cuyas razones desconozco, que insiste en olvidar que la ex presidenta ya declaró, largamente, y que la propia ley no le asigna responsabilidad alguna. Incluso se podrá dudar a pesar de que la reconstrucción de esas horas demuestra cómo los que debían saber no sabían, los que debían informar no informaron, los que debían actuar no actuaban y los que debían ser expertos, analizar y recomendar no entendían un carajo. Ya lo dijo la fiscal: “Muchas de las personas a cargo del 27/F no tenían los conocimientos por los que el Estado les pagaba”. Y yo me atrevería a agregar: partiendo por Carmen Fernández, periodista de profesión.

Creo haber contado ya que antes del 27/F, cuando fue lo del Catrina en EE.UU., hice un extenso reportaje sobre la cacareada Red de Emergencia Nacional preguntándome cómo estaría Chile preparado para alguna catástrofe y conversé en extenso con ella. Se mostraba orgullosa de estar cambiando el rol de la Onemi, alejándose del organismo burocrático encargado de repartir las colchonetas y alimentos no perecibles que juntaba Don Francisco en cada “Chile ayuda a Chile” (y hacerlo pésimo siempre) para acercarse a un organismo tecnologizado capaz de anticiparse a todo y enfrentar cualquier desastre. Claro que esos eran sus planes, ahora a todas luces, puros ideales. Nada más lejano de la realidad que descubrí y titulé entonces “Dios nos pille confesados”. Pues bien, he aquí que después de todo lo ocurrido y estando ocho personas procesadas, entre ellas el entonces subsecretario del Interior Patricio Rosende –que está pasando a la historia como el más fallido de todos-, cuando la memoria de las cientos de víctimas que desaparecieron como el “puntito” sigue viva aunque lo olvidemos y a pesar de que el Gobierno parece interesado más en la próxima elección que en los miles que aún viven en campamentos de emergencia, la fiscal Huerta pronuncia la más fatídica de sus acusaciones: “Si seguimos teniendo esto, nos va a volver a pasar. Podríamos tener un maremoto la próxima semana y lo más probable es que nos vuelva a ocurrir”.

Otra vez. Dios nos pille confesados.

Probablemente sea mucho pedir, pero en lugar de seguir haciendo el ridículo tratando de rechazar la culpa, las personas que han sido señaladas harían mejor en decir “perdón, fallé”. Al final, es comprensible. Todos, esa madrugada, quedamos petrificados y podemos entender que el miedo, la confusión y hasta el peso de la responsabilidad los superara. Lo que pasó no fue su culpa. Pero eso no les libra de responsabilidad de haberlo enfrentado de manera patética. Es hora de atacar el tema de fondo, no haciendo un show de televisión cada vez que tiembla fuerte, acá o al otro lado del Pacífico, sino desarrollando una verdadera red de emergencia, al menos con lo mínimo: teléfonos que funcionen siempre y personas que entiendan del tema. También, y no menos importante, sería ideal comprender de una vez por todas que somos un país oceánico (además de sísmico y volcánico) y dejar de vivir como si eso significara solo tener playas para vacacionar un par de semanas al año y suministro de pescado y marisco asegurado para semana santa. Es hora de ponerse serios. ¿Quién comienza dando el ejemplo, aparte de la fiscal Huerta?

Por las dudas, mejor seguir rezando.

>En Twitter: @Daniel_Trjullo